Prevención primaria en cáncer

noviembre 2, 2007 at 11:46 am 2 comentarios

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La prevención primaria se define en términos de salud pública como una prevención etiológica, es decir, actuaciones que conducen a la reducción de la incidencia de casos de cáncer.

Dado que la mayoría de los cánceres se producen por factores exógenos, y aunque no es posible dejar de considerar el importante papel que desempeña la predisposición genética, se puede afirmar que el cáncer es evitable.

Éste es el principio fundamental que debe primar en la planificación de medidas de control, y debe considerarse una prioridad sanitaria el desarrollo de todas las medidas posibles que lleven a la eliminación de estos factores causales.

En la Unión Europea (UE), se producen casi dos millones de nuevos casos de tumores al año (excluyendo cáncer de piel no melanoma. Para afrontar este problema de Salud Pública, la Unión Europea puso en marcha el programa Europa contra el cáncer, que se inició en 1987.

Entre las iniciativas que surgieron a partir de este programa destaca el encargo a un comité de expertos de la redacción de un código que sirviera como guía a todos los ciudadanos de la UE.

La primera versión del Código Europeo Contra el Cáncer (CECC) surgió en 1988. Su objetivo principal es reducir la prevalencia de los factores de riesgo y la incidencia del cáncer mediante la adopción de medidas de promoción y protección de la salud y prevención de la enfermedad.

El CECC, es un documento donde se recogen los puntos básicos de prevención de la enfermedad, es decir los principales factores de riesgo y las técnicas de diagnóstico precoz de la enfermedad. También recoge los signos y síntomas de alarma que con más frecuencia acompañan a la enfermedad. Su objetivo era disminuir la mortalidad por cáncer en un 15% en el año 2000.

En el año 2003 se realizó una revisión y actualización del CECC. Esta nueva edición incorpora 11 recomendaciones (8 de ellas dirigidas a la prevención primaria y 3 al diagnóstico precoz) que podrían reducir la incidencia del cáncer y la mortalidad relacionada con esta enfermedad.

El mensaje más importante de este nuevo código es que muchos aspectos de la salud pueden ser mejorados y muchas muertes provocadas por el cáncer prevenidas si se adoptan estilos de vida saludables Tabla 2).

Las recomendaciones del CECC lo que realmente expresan es la adopción de hábitos de vida saludables, tanto en lo referido a evitar o modificar factores de riesgo relacionados con la aparición de tumores (tabaco, alimentación, obesidad, actividad física, alcohol y sol), como en la participación en programas de salud pública.

Dentro de estos programas unos están destinados a prevenir la aparición de enfermedades (programas de vacunación de la hepatitis B) y otros a aumentar la tasa de curación del cáncer en sus estadios más iniciales (diagnostico precoz de cáncer de mama, cuello uterino y colon).

Nos guiaremos a través de las recomendaciones del Código Europeo Contra el Cáncer para resumir las medidas más importantes de prevención primaria.

2.1. No fume; si fuma, déjelo lo antes posible. Si no puede dejar de fumar, nunca fume en presencia de no fumadores

El tabaco es el responsable del 30% de la mortalidad producida por cáncer de acuerdo con la estimación clásica de Doll y Peto. La tasa de mortalidad entre fumadores de 35 a 69 años es tres veces más elevada que entre los no fumadores. Aproximadamente la mitad de los fumadores habituales de cigarrillos morirán probablemente a causa de su consumo.

Un gran número de ellos no son especialmente grandes fumadores, sino que se caracterizan por el hecho de que han comenzado a fumar en la adolescencia.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el tabaco mató a unos 60 millones de personas en el mundo y, en la década de los noventa el tabaquismo produjo cuatro millones de muertes cada año.

Sin embargo, aún están por llegar las peores consecuencias de la “epidemia del tabaco”, especialmente entre las mujeres de los países desarrollados. Si continúa la actual tasa de prevalencia del tabaquismo, unos 500 millones de personas en todo el mundo morirán por culpa del tabaco, y de ellos, 250 millones lo harán en la edad media de la vida.

El tabaco mata aproximadamnete 5 millones de personas en el mundo cada año. En España produce 56.000 muertes anuales. La mitad de las muertes debidas al tabaco se producen entre los 35 y los 69 años, lo que con respecto a la expectativa de vida de los no fumadores significa una perdida de 20 a 25 años.

Se ha estimado que, en relación con el incremento del riesgo de cáncer debido al consumo diario de cigarrillos, la reducción de la expectativa de vida es de 2 a 3 años si se fuman 10 cigarrillos al día, de 5 a 7 años cuando se fuman 20 cigarrillos diarios y de 8 a 10 si se fuman 40 cigarrillo al día.

Por otro lado el consumo de tabaco está implicado en el desarrollo de otras enfermedades no neoplásicas (enfermedad coronaria, EPOC). En el conjunto de los países desarrollados un 25-30% de todas las muertes en edades entre los 35 y 69 años son atribuibles al tabaco.

El humo de tabaco es especialmente dañino para los niños. Fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de muerte fetal y de que el niño sufra alteraciones durante su desarrollo.

Tras el nacimiento, si al menos uno de los padres fuma, se incrementa el riesgo de muerte súbita del lactante, y de que el niño padezca enfermedades respiratorias y otorrinolaringológicas.

Es bueno dejar de fumar incluso en personas que han fumado muchos años. Dejar de fumar reduce el riesgo independientemente de la edad a la que se abandone el riesgo. Se sabe que los exfumadores necesitan entre 10-15 años para igualar el riesgo de los no fumadores.

El control del tabaquismo, el factor aislado conocido con mayor impacto sobre la incidencia global de cáncer y, a la vez, un factor sensible a la intervención preventiva con los instrumentos y actividades conocidas, constituye una gran prioridad ya que se trata del factor de riesgo con mayor potencialidad preventiva.

El consejo médico decidido y perseverante para dejar de fumar ha demostrado ser una de las medidas más útiles y eficientes para ganar años y calidad de vida en el conjunto de la población. La información continuada a la población constituye un valioso recurso para facilitar a los ciudadanos la adopción de decisiones saludables.

El objetivo básico (evitar el inicio del tabaquismo) va dirigido principalmente a los adolescentes, con actividades educativas centradas en la escuela y promulgar una legislación reguladora del acceso al tabaco, de su consumo, de política de precios y de la publicidad.

2.2. Evite la obesidad

Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Salud permiten estimar una prevalencia de obesidad en el 12,9% (Índice de Masa Corporal, IMC > 30 kg/m2) en la población española (Tabla 3).

La obesidad es un importante factor de riesgo para numerosas enfermedades crónicas como el cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares. En Europa Occidental, el sobrepeso y obesidad podrían estar en relación con el cáncer de colon, de cáncer de mama, de endometrio, de esófago, de riñón y de vesícula biliar.

Después del tabaquismo, representa el principal factor de riesgo de enfermedades crónicas en los países occidentales.

En los países de la Europa Occidental, el sobrepeso y la obesidad explican aproximadamente el 11% del total de casos de cáncer de colon, el 9% de los casos de cáncer de mama, el 39% de los de endometrio (útero), el 37% de los de esófago, el 25% de los cánceres de riñón y el 24% de los de vesícula biliar.

El sobrepeso y la obesidad vienen definidos por los valores del Indice de Masa Corporal (IMC), y en la mayoría de los países europeos se ha observado un rápido aumento de estos en los últimos años.
2.3. Realice alguna actividad física de intensidad moderada todos los días

Para algunos cánceres, el efecto preventivo de una actividad física regular podría producirse independientemente de control del peso. Algunos estudios epidemiológicos relacionan la actividad física con una reducción del riesgo de cáncer de mama, endometrio y próstata.

El efecto protector podría mejorar con el aumento de los niveles de la actividad, aunque la recomendación es la de realizar ejercicio moderado, sobre todo en individuos con enfermedad cardiovascular. Una actividad física regular, que implica un cierto esfuerzo, puede ser necesaria para mantener un peso corporal sano, particularmente para la gente con formas de vida sedentarias. Esto podría implicar media hora por día, tres veces por semana.

Se entiende por intensidad física moderada cuando aumenta la sensación de calor y se inicia una ligera sudoración, el ritmo de la respiración y de los latidos de corazón se incrementan, pero aún nos permite hablar.

Diversos factores determinantes del peso corporal (como la actividad física, la ingesta energética total, el consumo de tabaco y alcohol) influyen por separado en el riesgo de padecer cáncer, por lo que es difícil determinar el efecto preciso de la obesidad y la actividad física, sin relación con otros hábitos.

Las recomendaciones alimentarias, junto con el mantenimiento de la actividad física y un índice de masa corporal adecuado, podrían contribuir a reducir la incidencia de cáncer entre 30 y 40%, especialmente de mama (en la mujer posmenopáusica), endometrio, colon, riñón y esófago.

2.4. Aumente el consumo de frutas, verduras y hortalizas variadas: coma al menos cinco raciones al día. Limite el consumo de alimentos que contienen grasas de origen animal

Los factores relacionados con la dieta y la nutrición constituyen las causas más importantes del cáncer después del tabaco.

En relación a las grasas en la dieta, particularmente las de origen animal, los resultados de los estudios han sido contradictorios, particularmente en relación con el cáncer de mama y colorectal.

El consumo de cereales con alto contenido en fibra y los cereales integrales tienen asociado un riesgo más bajo del cáncer colorectal (hasta una reducción de un 40%) y de otros tumores digestivos en algunos estudios europeos. Sin embargo, otros estudios no han apoyado esta asociación.

Existe evidencia de que la ingesta de frutas, verduras y hortalizas tiene un efecto beneficioso sobre el organismo, disminuyendo el riesgo de aparición de una amplia serie de tumores, especialmente de esófago, estómago, colon, recto y páncreas.

La contaminación de ciertos alimentos ( aflatoxinas en frutos secos ) aumenta la incidencia de hepatocarcinoma. La conservación de alimentos con sal o ahumados se ha relacionado con la aparición de cáncer gástrico. Aunque es mas probable que ese tipo de conservación conlleve la contaminación por H. Pylori y esa sea más la causa.

No es posible recomendar la suplementación dietética con vitaminas y minerales para reducir el riesgo del cáncer basándose en la evidencia actualmente disponible

La Organización Mundial de la Salud recomienda la fórmula de Cinco al día como la cantidad que puede conducir a una reducción en el riesgo de cáncer (que puede distribuirse de forma ideal como 2 raciones de fruta y 3 de verduras u hortalizas al día).

2.5. Si bebe alcohol, ya sea vino, cerveza o bebidas de alta graduación, modere el consumo a un máximo de dos consumiciones o unidades diárias, si es hombre, o a una, si es mujer

Existen evidencias epidemiológicas de que el consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama.

Además, el riesgo tiende a incrementarse con la cantidad de etanol ingerido. El consumo simultáneo de alcohol y tabaco aumenta notablemente el riesgo de cáncer de las vías respiratorias y del tracto digestivo superior. Cada factor multiplica el efecto del otro. Las personas que fuman y beben aumentan entre 10 y 100 veces el riesgo de cáncer si las comparamos con las que no lo hacen.

Es bien conocido el esquema en forma de U (o de J) de la distribución de la ingestión de alcohol en relación con el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de mortalidad cardiovascular y de mortalidad total.

Parece haberse demostrado, entre quienes consumen alcohol con moderación, un ligero efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares. Sin embargo no es fácil fijar un límite de ingestión diaria de alcohol por debajo del cual su consumo esté totalmente libre de riesgo de cáncer.

De hecho, existen cierto número de interrogantes sobre hasta que punto pequeñas dosis de alcohol pueden estar relacionadas con el riesgo de padecer determinados tumores (cáncer de mama en mujeres o cáncer de colón en varones).

De todos los estudios se deduce que la cantidad total de alcohol diario es el factor determinante del riesgo, mientras que el tipo de alcohol es secundario.

Las recomendaciones del CECC son que el consumo de bebidas alcohólicas no debe superar, en personas adultas sin patología de base, los 20 gr. de alcohol al día o 2 unidades de bebida en el caso de los varones, y los 10 gr. de alcohol al día (1 unidad de bebida) en el caso de las mujeres, es decir: 1/2 vaso de vino (100 ml), un vaso de cerveza (200 ml), 1/4 copa de bebida de alta graduación (25 ml).

2.6 Evite la exposición excesiva al sol. Es especialmente importante proteger a niños y adolescentes. Las personas que tienen tendencia a sufrir quemaduras deben protegerse del sol durante toda la vida

La incidencia del melanoma se ha duplicado en Europa entre los años 60 y los años 90 y esto se atribuye al importante incremento de la exposición intensa al sol. Su tasa de aumento ha superado a la de todos los demás cánceres, con excepción del aumento de la tasa del cáncer de pulmón en las mujeres.

La incidencia de cánceres epiteliales (carcinoma basocelular y espinocelular) también ha aumentado en todos los países europeos.

Una exposición excesiva al sol acumulada durante toda la vida contribuye al riesgo de melanoma. Esto queda ilustrado por el hecho evidente de que las lesiones cutáneas no melonomatosas inducidas por el sol, como el carcinoma de células basales y las queratosis actínicas, constituyen factores significativos de riesgo de melanoma.

Por otra parte estudios de casos realizados en Europa han puesto de manifiesto que la relación existente entre el riesgo de melanoma y exposición al sol no es simple relación acumulativa.

Se ha observado, que presentan mayor riesgo las personas que trabajan en locales cerrados que las que lo hacen al aire libre, lo que hace pensar que el carácter intermitente de la exposición es crucial (es decir, que lo dañino es el ciclo: estar blanco en invierno, rosado en primavera y bronceado en verano).

Los individuos con más riesgo son los de piel muy clara, particularmente los pelirrojos (pero no exclusivamente), individuos con pecas y con una tendencia de quemarse con el sol.

La exposición excesiva al sol es más nociva durante la infancia y la adolescencia que durante la edad adulta. Estudios de casos han revelado que las quemaduras del sol que se producen antes de los quince años constituyen un factor de riesgo para el melanoma.

Datos recientes apuntan a que el empleo de solarios y lámparas ultravioletas para conseguir el bronceado también pueden incrementar el riesgo de melanoma.

Las cremas solares son útiles útil para la protección contra quemaduras de la piel en la cara. Puede proteger contra el carcinoma espinocelular pero no existen evidencias para su efecto preventivo contra el carcinoma basocelular y el melanoma.

El consejo para la población es que debe moderarse la exposición al sol. Reducir la exposición total a lo largo de la vida y en particular evitar las exposiciones extremas y las quemaduras, debería evitarse la exposición solar en las horas centrales del día (entre las 11h y las 16h), ya que a esas horas la radiación ultravioleta es más intensa.

El proceso de broncedo es una respuesta a la agresión de la piel ante la exposición a la radiación tanto natural (sol) como artificial (lámparas de bronceado). Los rayos UVA penetran a través de la epidermis y pueden producir daños en el ADN de las células de la piel.

Entre los efectos negativos de los rayos UVA sobre el organismo destacan: Efectos agudos: quemaduras, inflamación de la córnea e iris (fotoqueratitis), inflamación de la conjuntiva (fotoconjuntivitis), fotosensibilización y efectos crónicos: fotoenvejecimiento: arrugas, manchas, engrosamiento de la piel, cataratas.

Según las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud deben abstenerse de tomar rayos UVA: personas con fototipo de piel I o II, niños menores de 18 años, personas con un gran número de nevus (lunares), personas que tienden a tener pecas, personas con una historia de quemaduras solares frecuentes en la infancia, personas con lesiones pre-malignas o malignas en la piel, personas con la piel dañada por el sol, todos aquellos que lleven cosméticos en la piel, todos aquellos que estén tomando medicamentos.

En este caso consulta con tu médico para determinar si los medicamentos que tomas pueden aumentar la sensibilidad a los rayos ultravioleta (Tabla 4).

2.7. Aplique estrictamente la legislación destinada a prevenir cualquier exposición a sustancias que pueden producir cáncer. Cumpla todos los consejos de salud y de seguridad sobre el uso de estas sustancias. Aplique las normas de protección radiológica

Se estima que un 5% de los casos de cáncer son atribuibles a la exposición a factores cancerígenos laborales, siendo los de pulmón, vejiga, mesotelioma, laringe, leucemia, angiosarcoma hepático, fosas nasales y piel (no melanoma), los que más se han relacionado con esta exposición.
El mensaje del Código Europeo contra el Cáncer se dirige a tres puntos:

a) responsables aconsejar a los legisladores en materia de sanidad, a los responsables elaborar la legislación en materia de instrucciones de seguridad.
b) a los responsables que deberían seguir estas instrucciones y aplicar la legislación de seguridad, con inclusión de advertencias y asesoramientos a personas de riesgo.
c) a las personas en situación de riesgo, con el fin de motivarlas para que se informen y cumplan todas las instrucciones para evitar exposiciones.

En nuestro ámbito existen criterios relativos a la clasificación, envasado y etiquetado de sustancias y preparados químicos peligrosos (Reales Decretos 363/95 y 255/03), y a la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos en el ámbito laboral (RD 665/97).

En relación a las poblaciones que viven cerca de instalaciones nucleares, el CECC no define acciones específicas de protección, aunque aconseja supervisión continuada de la radiactividad ambiental y las tasas de cáncer en la población cercana.

Por otro lado, se conocen los efectos cancerígenos de las radiaciones ionizantes procedentes de fuentes naturales y artificiales, por ello deben evitarse las exposiciones innecesarias.

La mayoría de los carcinógenos laborales conocidos han sido estudiados por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud

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ARRAYS DE DNA Y RNA Quimioprevención del cáncer de cabeza y cuello

2 comentarios Add your own

  • 1. Monica  |  junio 16, 2008 en 2:44 am

    me parece un tema muy interesante, si tienendatos sobre la exposicion a citostaticos del personal que trabaja en Unidades de quimioterapia. gracias

    Responder
  • 2. Dora Gonza  |  noviembre 27, 2008 en 7:46 pm

    Me parec muy wena la información q nos brindan, m ha ayudado muxo en mi marco teórico de tesis. graxias

    Responder

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