La Epo protegería a las células del SNC de la radioterapia
Diciembre 6, 2007

La eritropoyetina podría convertirse en un aliado incondicional del tratamiento radioterápico de tumores o malformaciones cerebrales.
Su efecto neuroprotector permitiría aumentar las dosis de irradiación, lo que se traduce en mayor efectividad terapéutica sin efectos adversos. La eritropoyetina (Epo), hormona glucoproteica que se produce principalmente en los riñones, tiene un papel importantísimo en la eritropoyesis, produciéndose como respuesta a la hipoxia.
De sobra es conocida su utilidad en la recuperación de la anemia derivada de la insuficiencia renal, así como en ciertos procesos oncológicos. Recientes estudios han puesto de manifiesto efectos protectores de la eritropoyetina sobre el sistema nervioso central (SNC) en situaciones de isquemia cerebral o en traumatismos craneoencefálicos.
Se considera que también ejerce un efecto beneficioso en enfermedades como la esclerosis múltiple y el Parkinson, así como en lesiones isquémicas o infartos. A la lista de beneficios y si se confirman los datos podría sumarse uno más: la de factor de protección de la radioterapia sobre células del sistema nervioso central (SNC).
“La posibilidad de disponer de un radioprotector es de suma importancia en el tratamiento de tumores o malformaciones vasculares del SNC, pues los daños que produce la radioterapia en esta zona es una de las principales limitaciones del tratamiento”, ha explicado a DM Alberto Isla, del Servicio de Neurocirugía del Hospital La Paz, de Madrid, que junto a Álvaro Gómez de la Riva, del mismo servicio, y Antonio García Grandes, del de Oncología Radioterápica, han iniciado una línea de investigación en tejido nervioso con cultivos de células neuronales de rata tratadas con radioterapia para confirmar esta hipótesis.
Protección igual a eficacia
El trabajo, premio Pedro Mata de Investigación en Neurocirugía, concedido en el último congreso de la Sociedad Madrileña de Neurocirugía, parte de la evidencia de que la irradiación que se emplea en las patologías que afectan al SNC produce destrucción perilesional directamente relacionada con la dosis empleada y la duración de la irradiación.
Según los primeros datos, la Epo alfa puede tener un posible efecto de radioprotección celular, lo que aplicado a la clínica se traduciría en que “se puedan proteger los tejidos adyacentes de estructuras cerebrales críticas que van a ser sometidas a radiación o a radiocirugía estereotáxica”.
Además, y según Gómez de la Riva, de esta protección se derivan otros dos importantes beneficios para el paciente con una malformación arteriovenosa o tumoración: la posibilidad de incrementar la dosis de irradiación, lo que significa mayor efectividad terapéutica, pero con menos efectos secundarios gracias al efecto del radioprotector, “aplicado tanto a nivel cerebral como medular”.
El equipo de La Paz ha estudiado con anterioridad la utilidad de otros radioprotectores en el SNC. Por ejemplo, la hormona de crecimiento es efectiva, “pero hay que ser cautos ante el potencial, aunque no probado, desarrollo de tumores derivado de su acción. Sin embargo, este riesgo no existe con la Epo, que ha mostrado efecto en sí mismo como neuroprotector”, según Isla.
Menor apoptosis
Los cultivos neuronales estudiados son sometidos al efecto de la radioterapia estándar, dosis de 5 Gy, que en condiciones normales causaría un elevado nivel de muerte celular. Se ha comprobado que “las células que no son tratadas con Epo tienen mayor apoptosis o muerte celular, lo que significa que la Epo alfa es eficaz en la prevención de apoptosis producida por la radiación, al menos en modelo experimental in vitro. El desarrollo de un modelo animal, que ya se está llevando a cabo, permitirá estudiar el efecto in vivo”, ha indicado Gómez de la Riva.
Isla ha hecho hincapié en la importancia que adquiere la radioprotección en una zona tan sensible como la neuronal. En esta estructura, la irradiación es más lesiva pues puede producir afectación irreversible del tejido nervioso.
El siguiente paso es el análisis experimental en médula espinal “para comprobar si puede llevarse a cabo la protección en casos de metástasis vertebrales, por ejemplo, sin que la radioterapia ocasione daño medular. El estudio también podría llevarse a cabo en estructura cerebral, pero en análisis en médula ofrece resultados más inmediatos”.
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1.
Mailu Sifuentes | Enero 11, 2008 at 4:21 pm
Un Saludo
Estuve leendo su pagina con respecto a Radioterapia mi consulta es tengo un familiar que lo retiraron el tumor en la cabeza depues lo pusieron una malla de titanio mi pregunta es con el implante de titanio afectaria en algo o es necesario retirar para que reciba la radioterapia gracias de antemano por su respuesta
Atte.
marilu