Hipotermia en el Neurointensivo (Segunda Parte)

junio 20, 2007 at 11:52 pm Deja un comentario

Si aceptamos que la fiebre es un insulto neurológico secundario en las enfermedades
neurológicas catastróficas (ENC) y un factor independiente de mal pronóstico, es posible
que la inducción de normotermia o hipotermia puedan tener un efecto neuroprotector (1).
A continuación revisaremos los estudios en pacientes con ENC en los que se han
investigado la normotermia, hipotermia leve e hipotermia moderada. Debido a las
complicaciones sistémicas graves con hipotermia profunda (< 33°C), esta se reserva sólo
para cirugía cardiaca y excepcionalmente neurocirugía (1).
Por último, revisaremos los métodos y tecnologías utilizadas para inducir
hipotermia en la práctica clínica.

Normotermia e hipotermia leve

El objetivo es evitar la fiebre o disminuir discretamente la temperatura. Este nivel
de normo-hipotermia tiene la ventaja potencial de evitar el ingreso de estos enfermos a una unidad de cuidados intensivos (UCI), evitando el uso de sedantes, relajantes musculares y ventilación mecánica. Así, podría ser un método más extensivo y eventualmente con menos riesgos y costos. Se han utilizado fármacos antipiréticos y equipos que utilizan técnicas de conducción y convección sobre la piel con aire y agua, además de catéteres intravasculares (ver métodos y tecnología para inducir hipotermia).
Se han sido realizados múltiples estudios con fármacos antipiréticos, la mayoría
muestra que el uso de aspirina, incluso por vía intravenosa o de paracetamol, en dosis de
hasta 6 gramos al día, tienen un efecto discreto o nulo para mantener la normotermia (2-4).
Un estudio piloto que utilizó el método de convección superficial por aire frío en 17
pacientes por 6 horas logró inducir hipotermia a 35,5°C sin complicaciones (5). También se ha utilizado la convección por agua fría intravascular a través de un catéter venoso central (ver métodos y tecnología para inducir hipotermia).
Podemos concluir que hasta la fecha el uso de fármacos antipiréticos es incapaz de
prevenir la fiebre o mantener la normotermia en pacientes con ENC. Se espera para el año 2009 el resultado de un estudio fase III que evalúa el beneficio de 6 gramos de paracetamol al día en pacientes con infarto encefálico. Por otro lado, el uso de técnicas de convección superficial puede ser eficaz en lograr normotermia o hipotermia leve (>35,5°C) sin riesgo.
Futuros estudios son necesarios para determinar si este grado de normo-hipotermia es
eficaz como neuroprotector.

Hipotermia moderada (32°C a 34°C)

Este nivel de hipotermia requiere de hospitalización en una UCI, de sedantes,
relajantes musculares y ventilación mecánica para evitar los calofríos, los que pueden ser
intensos y potencialmente peligrosos (1).
Se han realizado estudios bien diseñados para evaluar el efecto terapéutico de la
hipotermia moderada en diversas ENC. En la encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI)
provocada por paro cardiaco extrahospitalario ha mostrado ser una medida eficaz y segura, por lo que actualmente se la considerada una terapia con un nivel de evidencia clase A (6).
En cambio, en pacientes con trauma encefálico (TEC) grave, los resultados fueron
decepcionantes. En otras ENC, la hipotermia moderada se encuentra bajo una activa
investigación.

Encefalopatía hipóxico-isquémica

Estudios con animales han mostrado que la hipotermia reduce el daño encefálico
después de un paro cardiovascular, incluso si la hipotermia es discreta. Un hallazgo
interesante de estas investigaciones es que la tolerancia a la isquemia global se incrementa progresivamente conforme aumenta la intensidad de la hipotermia. Por ejemplo, si la temperatura se reduce de 37°C a 25°C, el tiempo sin daño se prolonga 5 veces (7).
Hasta hace pocos años, el tratamiento de pacientes que sufrían un paro cardiaco se
basaba en la reanimación cardiovascular y el tratamiento médico general, sin que existiera una terapia específica para la EHI, el pronóstico neurológico de estos pacientes era malo, la mayoría fallecía o evolucionaba a un estado vegetativo (8).
Dos trabajos prospectivos, multicéntricos, randomizados y controlados mostraron
que la hipotermia a 33°C es eficaz en disminuir el daño neurológico debido a un paro
cardiaco extrahospitalario en comparación al grupo control tratado con normotermia (9,10).
El estudio europeo incluyó a 273 pacientes con paro cardiaco extrahospitalario
recuperado, 136 fueron tratados con hipotermia a 32-34°C por 24 horas y 137 con
normotermia. A los 6 meses, el 55% de los pacientes tratados estaba en un buen estado
neurológico (independiente y trabaja al menos “part-time”), en comparación con el 39% del grupo control [RR= 1.4 (1.08-1.81)], el número necesario para tratar (NNT) fue de 6 [95% IC = 4-25]. Además, la mortalidad a los 6 meses fue de 41% en el grupo tratado y de 55% en el grupo con normotermia [RR= 0,74 (0,58-0,95)], el NNT fue de 7 [95% IC = 4-33]. No hubo diferencia en las complicaciones médicas entre ambos grupos (9).
El estudio australiano incluyó 77 pacientes reanimados de un paro cardiaco
extrahospitalario, 43 fueron tratados con hipotermia a 33°C por 12 horas y 34 con
normotermia. Al alta, el 49% de los pacientes tratados con hipotermia presentó un buen
estado neurológico (alta a la casa o centro de rehabilitación) y sólo un 26% en el grupo
control (p = 0.046). No hubo diferencia estadística en la mortalidad (51% en hipotermia y
68% en normotermia). No hubo complicaciones médicas significativas en el grupo tratado
con hipotermia (10).
Llama la atención que en ambos estudios, casi todos los pacientes tratados con
hipotermia fallecen (41% y 51% respectivamente) o quedan sin secuelas neurológicas
graves (55% y 49% respectivamente).
Un metaanálisis reciente determinó que la hipotermia a 33°C en pacientes con paro
cardiaco extrahospitalario reanimado aumenta estadísticamente la posibilidad de dar de alta a un paciente con una recuperación neurológica favorable OR de 1.68 (1.29 – 2.07), con un NNT de entre 4 y 13 (11). Basados en estos estudios, en el año 2003, el Comité de Enlace Internacional sobre Resucitación (ILCOR) incorporó la hipotermia moderada a 32-34°C por 12 a 24 horas como una recomendación para pacientes que han sido reanimados de un paro cardiaco extrahospitalario (6). Futuros estudios deben evaluar la eficacia y seguridad de la hipotermia moderada en pacientes que son reanimados de un paro cardiaco intrahospitalario.

Trauma encefálico grave

En la década del 50 se reportaron pacientes con TEC tratados con hipotermia, sin
embargo, debido a las graves complicaciones médicas, esta terapia fue abandonada
transitoriamente (12). Posteriormente, estudios con animales sometidos a TEC demostraron consistentemente que la hipotermia era eficaz y segura (13), además se incrementó el conocimiento sobre la fisiopatología de la hipotermia y el tratamiento de sus
complicaciones, resurgiendo así el interés por utilizar la hipotermia en pacientes con TEC
grave (escala de Glasgow < 9).
Un estudio randomizado y controlado estudió a 33 pacientes con TEC grave e
hipertensión intracraneana que fueron tratados con hipotermia a 34°C por 48 horas o
normotermia, el grupo tratado con hipotermia presentó una disminución de la presión
intracraneana, un aumento de la presión de perfusión encefálica y una mortalidad
significativamente menor al grupo control con normotermia (14). Otro trabajo con 82
pacientes con TEC grave que fueron randomizados a hipotermia a 32-33°C (n=40) por 24
horas o normotermia (n=42) mostró que los tratados con hipotermia presentaron una
disminución significativa de la hipertensión intracraneana. A los 3 meses, el grupo tratado
tuvo una tendencia a un mejor pronóstico neurológico (15). Un tercer estudio con 46
enfermos con TEC grave que fueron sometidos a hipotermia a 32-33°C por 48 horas mostró resultados similares (16). Por último, un trabajo con 87 pacientes con TEC grave
randomizados a hipotermia a 33-35°C (n=43) y normotermia (n=44) mostró una
morbimortalidad al año estadísticamente menor para el grupo tratado (p<0.05) (17).
Sin embargo, otros estudios mostraron resultados adversos. Un estudio prospectivo
y randomizado con 82 pacientes con TEC grave sometidos a hipotermia (32-33°C) mostró
que a los 3 y 6 meses el pronóstico neurológico fue significativamente mejor para el grupo
tratado, pero esta diferencia se perdía a los 12 meses (18). Esto sugiere que probablemente la hipotermia sólo aceleró la recuperación neurológica. Otro estudio con 45 pacientes con TEC grave e hipertensión intracraneana tampoco mostró beneficio en el grupo tratado con hipotermia a 34°C por 48 horas, además, el grupo tratado presentó mayor incidencia de infecciones y de diabetes insípida (19).
Por último, Clifton et al. publicaron un estudio multicéntrico, prospectivo y
randomizado con 392 pacientes con TEC grave, Los enfermos fueron tratados con
hipotermia a 33°C por 48 horas, con una ventana terapéutica de 6 horas o normotermia. A los 6 meses, no hubo diferencia estadísticamente significativa en el pronóstico neurológico de ambos grupos (20). En un análisis post hoc se observó un beneficio potencial de la hipotermia en pacientes menores de 45 años que ingresaron hipotérmicos al hospital (21).
Dos metaanálisis recientes han confirmado la ausencia de beneficio de la hipotermia
moderada en pacientes con TEC grave (22,23). Sin embargo, algunos autores aún sostienen que esta terapia puede ser beneficiosa (24), entre sus argumentos sostienen que en el trabajo de Clifton et al, el promedio de inicio de la hipotermia por el trauma fue demasiado alto (8 horas), que los pacientes fueron recalentados a las 48 horas independientemente de su presión intracraneana y que hubo una gran diferencia en el tratamiento médico general de los pacientes en los diversos centros.
Es posible que en el futuro se realicen nuevos estudios con hipotermia en pacientes
con TEC grave en donde el control de múltiples variables sea más prolijo y la selección de
los pacientes más estricta.

Infarto encefálico

Estudios experimentales con animales han mostrado que la hipotermia reduce el
tamaño del infarto encefálico y que una temperatura objetivo de 33°C tiene una baja
incidencia de complicaciones. Sin embargo, si la hipotermia se inicia tardíamente o se
utiliza por un período breve de tiempo es ineficaz (25).
Existen 6 estudios clínicos con un total de 128 pacientes en donde se ha utilizado
hipotermia para el tratamiento del infarto encefálico. La mayoría corresponde a pacientes
con un infarto extenso del territorio carotídeo. Sin embargo, se utilizaron técnicas de
enfriamiento diferentes, con velocidades de inducción y duración de la hipotermia también diferentes, lo que impide llegar a conclusiones (26-31).
Uno de los estudios mostró que los pacientes tratados con hipotermia
presentaron una disminución de la presión intracraneana y menor riesgo de fallecer debido a una hernia encefálica (26).
Así, el efecto de la hipotermia en pacientes con infartos encefálicos puede ser dual:
neuroprotector y un arma terapéutica en contra de la hipertensión intracraneana debido al edema maligno de los infartos extensos. Por último, se ha postulado que la hipotermia
puede aumentar la ventana terapéutica para el uso de trombolíticos (32). Se esperan
estudios que evalúen cada una de estas interrogantes.

Otras indicaciones de hipotermia

Dos estudios experimentales mostraron beneficio de la hipotermia en animales con
falla hepática aguda (33,34). Existen 4 trabajos con 5, 9, 14 y 16 pacientes con falla
hepática fulminante e hipertensión intracraneana en los cuales se utilizó hipotermia a 33°C para controlar la hipertensión intracraneana antes de realizar el trasplante. En la mayoría de los pacientes la hipotermia fue eficaz y segura (35-38). Se espera el inicio trabajos bien diseñados (39).
Han sido reportados 7 pacientes con encefalitis tratados con hipotermia, los autores
concluyen que esta terapia fue probablemente eficaz (40-42). En meningitis bacteriana sólo ha sido usada en forma experimental y con resultados inciertos (43,44).
La hipotermia en diversos grados ha sido utilizada durante neurocirugía vascular
(45,46). Un trabajo con 114 pacientes sometidos a cirugía de aneurismas encefálicos que
fueron randomizados a hipotermia (33°C) o normotermia mostró una tendencia a un mejor pronóstico en el grupo con hipotermia (47). Sin embargo, otro estudio reciente,
multicéntrico y randomizado con 1000 pacientes con hemorragia subaracnoidea
aneurismática tratados quirúrgicamente no mostró beneficio de la hipotermia a 33°C
durante la cirugía en comparación con normotermia a 36,5°C (48).
Métodos y tecnología para inducir hipotermia
En la actualidad existen diversos métodos para inducir hipotermia en humanos:
fármacos antipiréticos, enfriamiento con métodos de conducción y convección
superficiales, infusión de sueros fríos, cascos que enfrían selectivamente la cabeza y
catéteres intravasculares.

Fármacos antipiréticos

Hasta la fecha no han mostrado eficacia para evitar la fiebre o mantener la
normotermia en pacientes con ENC (ver normotermia e hipotermia leve).

Métodos de conducción y convección superficial

Un estudio experimental con voluntarios sometidos a anestesia general comparó
diversas técnicas de hipotermia: Por convección superficial con aire y agua fría (ambos
eficaces), lavado gástrico con 500 cc de agua fría cada 10 minutos (ineficaz y provocó
diarrea), lavado vesical con 300 cc de suero Ringer lactato cada 10 minutos (ineficaz) e
inmersión en agua fría (eficaz pero con grandes dificultades prácticas) (49).
Los únicos métodos demostrados eficaces en trabajos bien diseñados fueron los
utilizados en los estudios con pacientes con EHI post paro cardiaco extrahospitalario, en
ellos se utilizó el enfriamiento externo con las técnicas de convección con aire frío y de
conducción con hielo sobre la piel (9,10). Sin embargo, existen objeciones a estas técnicas:
el enfriamiento fue lento (0,3-0,9°C/ hora) (9,12), consume mucho tiempo del personal
médico y paramédico, es difícil acceder al paciente y el recalentamiento es complejo
(12,50).
Recientemente ha sido incorporado al mercado un equipo que se adhiere a la piel
del tórax y muslos bilateralmente y que produce hipotermia a través de convección por
agua fría (Arctic Sun, Medivance, Inc., Colorado, USA). Su eficacia y seguridad se
encuentran en estudio (51).

Infusión intravenosa de sueros fríos

Este método logra rápidamente hipotermia (52). Un trabajo con 22 pacientes
reanimados de un paro cardíaco fueron enfriados con suero Ringer lactato a 4°C en una
infusión de 30 ml/kg en 30 minutos. Se logró disminuir la temperatura en 1,6°C en 30
minutos sin efectos adversos (12). Otro estudio evaluó el efecto de 2000 cc de cloruro de
sodio frío inyectado rápidamente a 17 pacientes que fueron reanimados de un paro cardiaco extrahospitalario. La temperatura disminuyó en 1,4°C a los 30 minutos y no se presentaron complicaciones (53). Debido al gran volumen de suero utilizado en estos estudios, es posible que en futuros trabajos se presenten complicaciones cardiacas.
Un estudio prospectivo con 134 pacientes con diversas ENC utilizó métodos
superficiales de inducción de hipotermia asociado al uso de suero fisiológico intravenoso a
4°, en 50 minutos (2340 +/- 890 cc). Se logró un descenso de la temperatura de 2,3°C en 30 minutos y de 4°C en 1 hora. No hubo complicaciones médicas, en particular, no hubo
edema pulmonar (54).

Cascos para hipotermia selectiva del encéfalo

Este método también se encuentra en investigación. Un estudio reciente utilizó un
casco con tecnología desarrollada en la NASA en 8 pacientes con infarto encefálico o TEC.
Se comparó la temperatura cerebral (sustancia blanca subcortical frontal) con la sistémica
(vesical). La cerebral fue 1,6°C más baja que la sistémica, lo que fue estadísticamente
significativo. Se requirió de 3,4 horas (rango de 2 a 6 horas) para lograr un temperatura
cerebral de 34°C (55). Se esperan resultados de nuevos estudios.

Sistemas de hipotermia intravascular por catéteres

Las ventajas de inducir hipotermia por medio de catéteres intravasculares son su
simplicidad y el rápido y eficiente control de la temperatura. Sin embargo, existen algunas
consideraciones: estos equipos son caros, requieren de personal entrenado y son de
instalación lenta.
Un estudio multicéntrico y randomizado con 296 pacientes con ENC hospitalizados
en una UCI comparó la eficacia y seguridad de dos métodos para controlar la fiebre: el
convencional, usando antipiréticos y enfriadores superficiales, y el uso de un catéter
intravascular. El grupo tratado con el catéter evitó la fiebre un 64% más que el grupo
control (p<0.0001), sin diferencias en las complicaciones médicas (56). Otros dos estudios
mostraron resultados similares (57,58).
A continuación describiremos los principios generales de los 3 equipos más
frecuentemente utilizados para inducir hipotermia por medio de catéteres.
1. Sistema CoolGard®/Cool LineTM (Alsius Corporation, Irvine, CA)
En diversos estudios ha mostrado ser eficaz y seguro por lo que ha sido aprobado
por la “Food and Drug Administration” en Estados Unidos de Norteamérica para el
tratamiento adyuvante en la reducción de la fiebre en pacientes con infarto o hemorragia
encefálica (59). Hasta la fecha, no ha sido aprobado para inducir hipotermia moderada.
Consiste en un catéter de doble lumen de 8,5 Fr que se instala por una vía central:
venas yugular, subclavia o femoral; un equipo de enfriamiento externo (CoolGard 3000), y un sistema que los conecta. Uno de los lúmenes del catéter corresponde a un sistema
cerrado con balones instalados coaxialmente a través de los cuales se produce el
intercambio de temperatura entre la sangre del paciente y el suero del equipo externo. Se
debe recalcar que este suero no ingresa al torrente sanguíneo sino que retorna por el sistema cerrado al equipo externo (59). El segundo lumen se puede utilizar para infundir sueros o drogas al paciente. Existe una variante de este catéter que se utiliza para inducir
normotermia, este posee ambos lúmenes pero sólo un balón para la transmisión de calor, a través del otro lumen se dirigen tres vías utilizables como un catéter central clásico de 3
lúmenes.
La instalación del catéter presenta la misma incidencia de complicaciones que otros
catéteres centrales. Se recomienda no utilizarlo por más de 7 días y para retirarlo se debe
asegurar que los balones estén desinflados (59). Con este equipo se ha logrado una
temperatura de 33°C en 3.5 a 6.2 hr (60,61). En un futuro cercano se esperan catéteres más poderosos, capaces de reducir la temperatura en 3 a 4°C por hora (50).
El equipo de enfriamiento externo (CoolGard 3000) recibe continuamente la
temperatura corporal del paciente vía un termómetro, el cual frecuentemente se localiza en la vejiga (sonda Foley). Al equipo se le programa la temperatura que debe tener el paciente y dependiendo de la temperatura real de éste, inicia el enfriamiento o recalentamiento.
Además, se puede elegir la velocidad del cambio de temperatura, siendo lo más frecuente
utilizado, un enfriamiento lo más rápido posible y un recalentamiento lento y controlado.
2. Sistema Celsius ControlTM (Innercool Therapies, Inc.)
También ha sido recientemente aprobado por la “Food and Drug Administration”
para inducir, mantener y revertir hipotermia leve en pacientes sometidos a neurocirugía u hospitalizados en una UCI.
En general, el sistema funciona en forma similar al CoolGard®/Cool LineTM.
Algunas diferencias son el diámetro del catéter, que puede ser de 10.7 Fr y 14 Fr, además
en el extremo del catéter existe un dispositivo metálico, que si bien permite la rápida
transferencia de temperatura, se asocia a una mayor incidencia de trombosis venosa
profunda y migración del catéter (62). Con este equipo se puede alcanzar 33°C en 30 a 60
minutos (46).

3. Sistema Radiant Medical ReprieveTM Endovascular Temperature Therapy System
(Redwood City, CA)
El catéter se instala por vía femoral y es de 10 Fr, no tiene vías alternativas para la
infusión de drogas. También utiliza el principio de traspaso de temperatura por conducción aunque sin el uso de sueros (63). Estudios preliminares en pacientes con infarto al miocardio, neurocirugía e infarto encefálico no ha mostrado complicaciones (64).
Cabe destacar que con excepción de los métodos de inducción de hipotermia por
convección con aire frío y conducción con hielo, los otros métodos no han sido evaluados
en trabajos bien diseñados. Por otro lado, se debe considerar el uso combinado de estos
métodos, por ejemplo, inducir una hipotermia rápida con sueros fríos por vía intravenosa y utilizar catéteres intravenosos para mantener la hipotermia y lograr un recalentamiento
lento y controlado.

Recalentamiento

Este período ha sido reconocido como una fase crítica para el pronóstico del
paciente (60,61). Un estudio observó que la presión intracraneana puede volver a aumentar durante el recalentamiento, incluso a valores mayores a los previos (26,27). Las
complicaciones sistémicas más frecuentes durante el recalentamiento son hipotensión
arterial debido a vasodilatación y la aparición de un síndrome de respuesta inflamatoria
sistémica (SIRS) (61). En base a estas observaciones, en la actualidad la mayoría de los
centros prefieren un recalentamiento lento y controlado, por ejemplo 0,1°C por hora. Otros autores recomiendan el recalentamiento rápido (1°C/hora) para pacientes en los cuales no existía riesgo de hipertensión intracraneana (12).

Hipotermia Plus

Estudios experimentales con animales han investigado el uso combinado de
hipotermia y un neuroprotector farmacológico, los resultados han sido contradictorios (65).
También se ha postulado asociar la hipotermia a trombolíticos farmacológicos para el
tratamiento del infarto encefálico. Se debe considerar que la actividad del activador tisular del plasminógeno disminuye un 50% cuando la temperatura baja de 40 a 30°C (66). Un estudio con 9 pacientes tratados con hipotermia después de trombólisis intravenosa o intraarterial mostró una mortalidad de 33% y una escala de Rankin modificado de 3.1+/-2.3 a los 3 meses (28). Por último, se ha asociado la hipotermia a craniectomía descompresiva en pacientes con infarto maligno de la arteria cerebral media. Un estudio prospectivo y randomizado con 25 pacientes con un infarto supratentorial extenso mostró que la terapia combinada (hipotermia a 35°C) no presentó más complicaciones (67).

Conclusiones

La investigación básica y clínica sobre los efectos terapéuticos de la hipotermia han
comenzado a cambiar nuestra práctica médica, siendo el paradigma el paro cardiovascular
extrahospitalario recuperado. Si bien es cierto que en pacientes con TEC grave, el estudio
fase III no mostró beneficio de la hipotermia, se esperan futuros trabajos en los cuales se
cumplan criterios más estrictos de hipotermia. En otras ENC la hipotermia ha mostrado que no es peligrosa y futuros estudios bien diseñados, muchos de ellos ya planeados, deberán mostrar su eficacia.
Por otro lado, se deben contestar varias interrogantes para cada una de las ENC:
cuál es la temperatura ideal, cuáles son la velocidad de inducción y de recalentamiento
óptimas y cuánto tiempo debe estar el paciente en hipotermia.
Por último, la tecnología aplicada para la inducción de hipotermia es muy diversa,
estudios bien diseñados deben comparar su eficacia y seguridad.

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Hipotermia en el Neurointensivo (Primera Parte) Apoyo ventilatorio en pacientes con patología aguda del sistema nervioso central*

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