Microanatomía de las células Gliales

julio 2, 2007 at 11:21 pm 1 comentario

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El nombre del tejido glial procede del griego glia que significa pegamento; las primeras descripciones de estas células comenzaron a hacerse a finales del siglo pasado, se estructuraron a principios del siglo XX y se atribuyen al Español Pio Del Rio Hortega quien, en 1919, desarrolló una técnica histológica, a base de carbonato de plata, que permitió diferenciar la microglia de las neuronas, en el cerebro de mamíferos. Ya en 1920, los microscopistas describieron y clasificaron tres tipos de células gliales (astroglia, oligodendroglia y microglia) (2), clasificación que posteriormente fue modificada.

Las células gliales difieren en tamaño y forma y tienen prolongaciones que, aunque no se asemejan al axón y a las dendritas, frecuentemente se adhieren íntimamente a las neuronas y a las paredes de los vasos sanguíneos del sistema nervioso. La proliferación de las células gliales casi siempre ocurre como una reacción a la degeneración neuronal ó también, como una reacción secundaria a los procesos patológicos que producen la degeneración neuronal (3).

Al igual que las neuronas, las células gliales no forman un sincitio, sino que conservan su individualidad; así, la microscopía electrónica ha permitido revelar un hecho interesante: en aquellos sitios en que los cuerpos neurales y sus prolongaciones no están en contacto sináptico con otra neurona, están envueltos por los cuerpos o prolongaciones de las células gliales; no parece entonces que la distribución de las prolongaciones gliales sea una cuestión aleatoria ó que se limite simplemente a cumplir los requisitos de un apoyo mecánico de las neuronas.

Ya a principios del siglo pasado Santiago Ramón y Cajal, con base en sus observaciones directas en el microscopio, concluyó que las prolongaciones de las células gliales, se disponían siempre de tal modo, que impedían el contacto entre las prolongaciones de las neuronas, en aquellos sitios que no son apropiados para la transmisión de sus señales específicas. Y para hoy se ha demostrado, que cada neurona tiene un patrón característico de revestimiento glial, que se complementa con el patrón específico de sus conexiones sinápticas; sólo a nivel de la sinapsis queda interrumpida la barrera glial y sólo en esos puntos hay contacto entre las neuronas, ya sea directo (en las sinapsis eléctricas) o mediado (en las sinapsis bioquímicas). (4)

Al aislar e individualizar los numerosísimos caminos que pueden llevar hasta una neurona determinada, las células gliales juegan un papel esencial en las funciones de comunicación con el sistema nervioso; también parecen mostrarse como un importante mediador del metabolismo normal de las neuronas, aunque todavía se sabe poco al respecto; y hay pruebas de su acción en la eliminación del potasio (K+) extracelular que se acumula como resultado de la actividad neuronal (5).

Siempre que las neuronas son afectadas por un proceso patológico distante ó local, los elementos gliales que las rodean reaccionan de algún modo por lo que están activamente implicadas en la degeneración y regeneración de las fibras nerviosas, en los trastornos vasculares y en diferentes enfermedades infecciosas, siendo las células gliales la fuente principal de tumores del Sistema Nervioso Central (SNC) (5).

Su número es variado; en el S N C se encuentran entre 10 y 50 veces más células gliales que neuronas, constituyendo el 90% de las células de este sistema en el humano (6). A diferencia de las neuronas, aquellas no generan señales eléctricas, aunque poseen potenciales de membrana, que pueden variar a placer, en un amplio rango, sin que se produzca ningún potencial activo; en términos generales, las células gliales pueden dividirse en diversos momentos, a lo largo del ciclo vital (5,6,7).

Podemos agrupar el tejido glial en cinco categorías, correspondientes a las células no neuronales, en el sistema nervioso central (SNC) y en el sistema nervioso periférico (SNP):

Macroglia : comprende los astrocitos y los oligodendrocitos (SNC).

Microglia : las células microgliales propiamente dichas (SNC).

Ependimo : incluye todas las células ependimarias: tanicitos, ependimocitos y células de los plexos coroideos (SNC).

Células de Schwann: son las células periaxonales de los nervios periféricos (SNP).

Células satélites periféricas (SNP): Que no serán consideradas en el presente artículo.

Entre las funciones que se le pueden atribuir a las células gliales, se tienen:

1. De soporte y aislamiento.

2. De eliminación, por acción macrofágica.

3. De suministro y mantenimiento de las vainas de mielina.

4. Tampón. En relación con el Potasio extracelular y algunos neurotransmisores como el GABA y

la serotonina.

5. Como guías o conductoras de las neuronas cuando tienen que migrar durante el desarrollo a las distintas partes del sistema nervioso.

6. Nutritivas y tróficas.

7. Neurotóxicas.

Las células gliales regulan el desarrollo de las dendritas, de neuronas de mamíferos, in vitro. Cuando las neuronas simpáticas se cultivan en ausencia de células gliales, extienden su axón pero no sus dendritas. Al adicionar células gliales, se induce el desarrollo de dendritas en las neuronas mencionadas. La sustancia OP-1 (Proteína osteogénica 1) liberada por las células gliales, similar a la proteína ósea morfogenética, simula el mismo efecto. La OP-1 específicamente, promueve la diferenciación pero no la supervivencia de las neuronas simpáticas en el cultivo (8).

Las células de los mamíferos requieren señales de las células vecinas para sobrevivir; la supervivencia de las neuronas es promovida por la glia y viceversa. A pesar de la cantidad de estudios de laboratorio que demuestran que la supervivencia neuronal depende de factores peptídicos derivados de la glia, aún no se ha podido demostrar esta relación en el vivo, pero dado que las neuronas degeneran en ausencia de tejido glial, es probable que, al menos por lo revelado en estudios en insectos, las células gliales aporten señales necesarias para la supervivencia neuronal (8).

EMBRIOLOGÍA

Durante el desarrollo del tubo neural, las células de la capa del manto se diferencian en neuroblastos -que dan origen a las neuronas- y en espongioblastos; estos a su vez dan origen a los astroblastos -que se convierten en astrocitos- y a los oligodendroblastos -que se convierten en oligodendroglias-. Todas estas células derivan del neuroectodermo (9). Las células de la microglia pueden derivar del mesodermo y su origen se ubica en las células pericíticas de los vasos sanguíneos del sistema nervioso (SN); aumentan de tamaño y se vuelven grandes fagocitos tisulares fijos (macrófagos tisulares del S N o histiocitos de este tejido) (1,2). Algunos estudios realizados sobre la microglia, en ratas, confirman su origen mesodérmico y le otorgan una segunda fuente importante de microglia a la capa adventicia de los grandes vasos (10).

HISTOLOGÍA

ASTROGLIAS

Son las células más grandes del tejido glial, tienen forma de estrella y poseen gliofibrillas y abundantes gránulos de glucógeno (11). Los filamentos gliares difieren de los neurofilamentos en que se agrupan en fascículos más densos, poseen menor diámetro y su composición protéica es diferente. Su componente fundamental es la proteína acídica fibrilar de la glia, con un PM de 51000 (3,5). Tradicionalmente se les ha asociado con funciones nutritivas de las neuronas. Los tipos mas estudiados son:

1.Astrocito fibroso: posee fibras finas en el cuerpo celular y en sus prolongaciones, las cuales son más largas, más delgadas y más abundantes. Se les encuentra principalmente en la sustancia blanca interpuestos entre los fascículos de fibras nerviosas, por lo que se han denominado astrocitos interfasciculares (5). Se fijan frecuentemente a los vasos sanguíneos por medio de sus prolongaciones.

2. Astrocito protoplasmático: Posee prolongaciones cortas, gruesas y poco numerosas, lo que le da a la célula una apariencia “musgosa”. Muchas de sus expansiones están unidas a la pared de los vasos sanguíneos, por lo que reciben el nombre de pies perivasculares; igualmente se les encuentra unidas a la piamadre; ocupan casi todo el espacio existente entre los vasos sanguíneos y las neuronas (12); para algunos autores forma parte integral de la barrera hematoencefálica (13). En otros casos, el cuerpo celular se apoya directamente a la pared de un vaso sanguíneo ó sobre la superficie interna de la piamadre. Algunas células de este tipo, más pequeñas, se aplican a los cuerpos de las neuronas y representan un tipo de célula satélite(5).

Los astrocitos protoplásmaticos se encuentran fundamentalmente en la sustancia gris, entre los cuerpos neurales, por lo que también se les denomina astrocitos interneurales (1).

Gran cantidad de prolongaciones astrocíticas se hallan entrelazadas en las superficies externa e interna del S N C, donde forman las membranas limitantes respectivas (externa e interna). La membrana limitante glial interna por debajo del epéndimo es la que tapiza los ventrículos cerebrales y el conducto central de la médula espinal (12,13). En el embrión estas prolongaciones sirven como andamiaje para la migración de las neuronas inmaduras (neuroblastos) (1). Almacenan glucógeno en su citoplasma, el cual puede ser degradado a glucosa y liberado hacia las neuronas circundantes en respuesta a la acción de la noradrenalina: papel de nutrición a la neurona (5,6).

Los astrocitos participan con la microglia en actividades fagocíticas, eliminando restos de tejido nervioso, como cuando captan terminaciones sinápticas axónicas en degeneración (6). Luego de la muerte de neuronas por procesos patológicos, los astrocitos proliferan y llenan los espacios previamente ocupados por aquellas, fenómeno conocido como gliosis de reemplazo (6,7). Son muy sensibles a los cambios de potasio extracelular por lo que su función de tampón impediría que las neuronas vecinas se despolarizaran cuando la concentración extracelular aumenta como consecuencia de la descarga repetitiva de las neuronas adyacentes. Desempeñan así un papel de delimitador de zonas de actividad neuronal (6,7) y al menos en ratas se ha notado que durante el desarrollo y maduración del SNC, los astrocitos de los hemisferios cerebrales, por influencia de la hormona tiroidea (T3), secretan factores que promueven cambios morfológicos sin afectar su proliferación celular (14).

El GABA liberado puede ser recapturado por la glia e incorporarse al ciclo de Krebs al convertirse en glutamato por acción de la enzima GABA alfa cetoglutarato transaminasa (GABA-T). El glutamato no puede ser reconvertido en las células gliales por carecer éstas de la enzima ácido glutámico descarboxilasa (GAD), la que sólo se localiza en las neuronas del Sistema Nervioso Central y en la retina y cuya acción permite la conversión del glutamato en GABA. De esta manera, el glutamato es convertido en las células gliales en glutamina por acción de la enzima glutamino sintetasa (6).

OLIGODENDROGLIAS

Son células de tamaño intermedio, más pequeñas que la astroglia y a su vez de mayor tamaño que las células microgliales; poseen prolongaciones más cortas y menos numerosas y se encuentra en íntima relación con los axones y con los somas neuronales en el S N C, y se encuentra más frecuentemente en la sustancia blanca (3,5). Tienen un citoplasma denso, rico en ribosomas y en cisternas de retículo endoplasmático rugoso, un gran aparato de Golgi y abundante número de mitocondrias (5,6). Las micrografías muestran que las prolongaciones de un solo oligondendrocito se unen con la vaina de mielina de varias fibras nerviosas; sin embargo, sólo una prolongación se une con la mielina situada entre dos nodos axonales (de Ranvier) adyacentes (un sólo oligodendrocito puede formar 60 segmentos internodales). También circundan los cuerpos de las células nerviosas (oligodendrocitos satélites) y probablemente tengan una función similar a la de las células satélites ó capsulares de los ganglios sensitivos periféricos. Se cree que tienen influencia sobre el ambiente bioquímico de la neurona y por participar en la formación de la mielina, tienen bastante importancia en enfermedades que afectan a la misma. Las oligodendroglias desempeñan un importante papel en la formación y mantenimiento de la vaina de mielina de las fibras nerviosas del Sistema Nervioso Central, siendo así que, en las fibras nerviosas periféricas, la vaina mielínica la forman, las células de Schwann.

En los cultivos de tejidos, los oligondendrocitos muestran movimientos pulsátiles rítmicos. Se desconoce cuál es la significación de ésta conducta en relación con su función normal en el cerebro (6).

MICROGLIAS

Estas células, que fueron descritas por primera vez por Pio Del Rio Hortega (en 1919) quién, en virtud del lugar de origen -mesodermo- dio en denominarlas mesoglias, son células más pequeñas que las anteriormente citadas y se distribuyen por todo el Sistema Nervioso Central (3,5). Del Rio Hortega determinó que la microglia aparece inicialmente en el desarrollo cerebral como cuerpos amorfos y que su diferenciación y proliferación se presenta dramáticamente cuando hay daño del tejido nervioso. Las microglias no viven del todo en el S N C pues no son más que monocitos que inundan dicho sistema cuando se presenta lesión en los vasos sanguíneos del tejido nervioso.

Recientemente se ha establecido que la microglia se origina tanto del neuroepitelio, como de la médula ósea, durante la vida de un animal, y que algunas células de la médula ósea adulta pueden ingresar al cerebro; y aunque la mayor parte de ellas se vuelven microglias, un pequeño porcentaje puede transformarse en astrocitos, evento desconocido en humanos (13). El feto en desarrollo genera muchas más neuronas y células gliales de las que en realidad necesita. Con el tiempo las células que no se utilizan mueren y las microglias jóvenes, todavía primitivas y aún no ramificadas, remueven las células muertas.

Se han identificado dos sustancias secretadas por la microglia: el factor de crecimiento de fibroblastos y el factor de crecimiento del nervio (1,8). La microglia en reposo libera niveles bajos de factores de crecimiento, los cuales podrían ayudar a madurar las neuronas y favorecer la supervivencia de la glia. La microglia en reposo responde casi instantáneamente a las alteraciones en su micromedio ambiente y prepara a las neuronas y a otras células dañadas, a su alrededor. Los signos de tal activación son la retracción de sus prolongaciones, los cambios en su forma, la producción de proteínas (no encontradas cuando están en reposo) y la síntesis de otras proteínas en pocas cantidades (2).

Las microglias son fagocitos y poseen receptores para la fracción constante Fc de las inmunoglobulinas y para el factor C 3b del complemento. La acumulación de macrófagos en el sitio de la lesión está influenciada también por su capacidad para proliferar. In vitro se ha demostrado que los astrocitos promueven el crecimiento de los macrófagos. También determinan una serie de funciones en los mismos, tales como: actividad fagocítica, citotoxicidad y actividad microbicida (11).

Se ha encontrado incremento en los marcadores de activación en la microglia, aumentando su producción de neurotoxinas, asociadas con eventos inflamatorios que pueden también contribuir a la enfermedad de Alzheimer (15). Ha sido bien documentado que la respuesta de reacción glial ocurre tempranamente y es de gran magnitud después de la infección de virus; observaciones que argullen en soporte de la conclusión de que la glia responde efectivamente, aislando las neuronas afectadas durante un periodo cuando la progenie de virus se esta replicando y pasando transinapticamente para infectar otras neuronas dentro de un circuito neuronal (16).

Las microglias promueve la remodelación de la red nerviosa por:

1.Fagocitosis de desechos neuronales durante el desarrollo.

2.Producción de factores neurotróficos, y

3.Construcción del substrato que permite el crecimiento neuronal.

Estas propiedades, del linaje funcional de células macrofágicas, pueden ser esenciales tanto para el desarrollo del Sistema Nervioso como para la respuesta al daño cerebral, pues las micróglias no sólo fagocitan sustancias y agentes extraños sino que activan a los linfocitos T y B (Inmunidad celular e inmunidad humoral). Por su producción de interlukina 1 y de factor de necrosis tumoral (TNF-alfa) participan en el mecanismo de la gliosis (2,11,12).

Las microglias desempeñan un papel crítico en el desarrollo del embrión al secretar factores de crecimiento importantes para la formación del S N C (2) y aunque representan una importante fuerza defensiva, recientes evidencias indican que también son responsables de destrucción tisular nerviosa, pérdida de neuronas y desmielinización. La quimiotaxis, la unión al endotelio y la extravasación, son reguladas por las citoquinas secretadas por la microglia.

Muchas evidencias demuestran que la microglia puede causar ó exacerbar varias condiciones incapacitantes, entre ellas: la apoplejía, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica, la enfermedad de Parkinson y otros desórdenes degenerativos (2,8).

Las sustancias que produce la microglia activada y que lesionan el tejido nervioso, son intermediarios de oxígeno reactivo como el ion superóxido, el radical hidroxil (uno de los compuestos más tóxicos en el organismo) y el peróxido de hidrógeno sustancias que median efectivamente la neurotoxicidad, destruyen microorganismos y pueden dañar las membranas, las proteínas y el DNA de las neuronas y otras células. Las micróglias producen también enzimas, del tipo de las proteasas, que pueden horadar las membranas celulares (2). La neurotoxicidad de la microglia se acentúa principalmente en lesiones agudas del SNC tales como los traumatismos y la isquemia, situaciones en las que los macrófagos se acumulan en el sitio de la lesión.

Se ha propuesto una acción desmielinizante de los macrófagos luego de haberse observado en experimentos, que al suministrar sustancias citotóxicas a unas ratas en el décimo octavo día de su desarrollo, para cuando la mielinización ya estaba establecida, dicha mielinización se altera. Se ha observado también, in vitro, que el TNF- alfa es citotóxico para los oligodendrocitos de la rata (11). Y aunque el VIH no ataca a las neuronas, porque las neuronas no se regeneran, si infecta a la microglia. La microglia se modifica con la edad, al perderse el control, indudablemente se promueve la destrucción neural y podría así contribuir a la pérdida de la memoria en la senilidad (2).

EPENDIMOCITOS

Son células de linaje ependimario del sistema ventricular que limitan las cavidades ventriculares y los plexos coroideos y se involucran corrientemente en la producción de líquido cefalorraquídeo y que en los ventrículos del cerebro adulto, pueden ser células vástago neuronales multipotentes, que pueden generar nuevas neuronas y células gliales. Dichas células vástago pueden ser aisladas de la zona subventricular en la pared del ventrículo lateral, dividiéndose, en respuesta al factor de crecimiento epidérmico y al factor 2 de crecimiento del fibroblasto (17).

Las células vástago son una pequeña población de 0.1% a 1% de células, relativamente quiescentes, que cuando se dividen aumentan la progenie neuronal y glial. Se ha propuesto que además que se dividen asimétricamente para formar células hijas las cuales permanecen indiferenciadas en la capa ependimaria mientras otras células se mueven hacia la capa baja subventricular, para ser una fuente precursora de neuronas y glia que migran hacia sus destinos finales. En experimentos con ratas a las se les produjo una lesión en su médula espinal se encontró, que la división de las células vástago se incrementaba dramáticamente, para generar astrocitos migratorios dentro del área lesionada, evento aún desconocido en seres humanos (17).

CÉLULAS DE SCHWANN

En el sistema nervioso periférico producen la mielina, sustancia que da soporte y protección al axón, influye en la actividad neuronal, es responsable de la transmisión saltatotia del potencial de acción y es blanco de procesos patológicos que alteran su normalidad, como es el caso de las neuropatías congénitas y desmielinizantes, lesiones por patógenos neuropáticos etc.

Las células de Schwann son mitoticamente lentas, se derivan de la cresta neural, captan y almacenan sustancias neurotransmisoras, producen factores de crecimiento y moléculas de adhesión, eliminan restos neuronales por fagocitosis e intervienen en la inmunidad local al presentar antígenos exógenos en respuesta a patógenos. Al momento del nacimiento más del 70% de estas células detienen su división en los nervios isquiáticos de roedores; en adultos la proporción de células que se dividen es menor del 1 %. Responden a diversos agentes como la toxina del cólera, el factor de crecimiento glial, los factores de crecimiento fibroblástico alfa y beta, el factor de crecimiento derivado de las plaquetas y el factor de crecimiento epidérmico. Sus cultivos se pueden ensayar de fuentes celulares como nervios isquiáticos y ganglios de las raíces dorsales de ratones adultos (8-10 semanas) con 30 g de peso, cepa ICR (18).

Cabe resaltar que el factor de crecimiento neuronal, el factor de crecimiento derivado de las plaquetas y el factor de crecimiento básico del fibroblasto pueden prevenir la muerte neuronal por deprivación de glucosa, siendo el factor de crecimiento derivado de las plaquetas el agente que lo logra con mayor eficacia. Esto quedó demostrado cuando todas las neuronas de la corteza y del hipocampo, de cerebros de rata, cultivadas en ausencia total de glucosa, murieron luego de tres días; mientras que sobrevivieron cerca de la mitad de las neuronas, cuando al cultivo le fue agregado el factor citado, en un medio absolutamente carente de glucosa (17).

Usando análisis clonal celular, técnicas de trazado retroviral y ensayos de transplante, algunos investigadores han demostrado la presencia de células multipotenciales llamadas neurosferas, caracterizadas por ser inmunoreactivas a nestina, pueden generar todos los tipos celulares mayores del cerebro, tanto así, que al transplantarlas in vivo, han demostrado su poder de diferenciación hacia neuronas, astrocitos y oligodendrocitos (19). Dichas células, en la zona subventricular, continuamente generan nuevas neuronas, destinadas al bulbo olfatorio, de cuatro tipos celulares: neuroblastos migratorios, precursores inmaduros, astrocitos y células ependimarias; esto ha sido demostrado en ratones y al menos para los astrocitos se ha concluido que actúan como células vástago en la regeneración del cerebro normal (20).

Cabe resaltar finalmente sobre las células gliales, que su importancia además de lo indicado, se sugiere por su incremento en número durante la evolución, ya que constituyen el 25%, 65% y 90% en la mosca Drosophila, en roedores y en el cerebro humano respectivamente (8).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Palacios P.E. Breves comentarios sobre neurobiología celular y del desarrollo. Cátedra Santiago Ramón y Cajal. 1984.

2. Streit W K and Colton C. The brain`s inmune system. Sci Amer. 273 (5): 38- 43; 1995.

3. Walton, J. Brain`s diseases of the nervous system. 8ª ed., Medical Oxford Publication.1977.

4. Duque-P, J. E – Morales, G. – Duque-P, C.A. Las sinapsis. Medicina. Rev Acad Nal Med. 19 (46): 41- 48; 1997.

5. Fawcett D. Tratado de histología. 12ª ed. Madrid. Interamericana Mc Graw Hill. pp 396-400. 1995.

6. Cardinali D. Los componentes del sistema nervioso. En Tresguerres, J A F. Fisiología humana. 2ª.ed., Interamericana Mc Graw Hill. Madrid. pp 36-45. 1999.

7. Snell. R. Neuroanatomía clínica. 3ª.ed., Editorial médica panamericana. Buenos aires. pp 79-72. 1999.

8. Pfrieger F and Barres B. What de fly’s glia tell the fly’s brain? Cell. 83: 671-674; 1995.

9. Castrillón-G L A. Fundamentos neurogénicos en el embrión humano. Rev Med Risaralda. 5 (1). 21-27; 1999.

10. Boya J, Calvo J and Prado A. The origin of microglial cells. J Anat. 129 (1): 177-186; 1979.

11. Piani D et al. Macrophages in the brain: friends or enemies? NIPS 9: 80-83; 1994.

12. Goldstein G y Betz L. La barrera hematoencefálica. Investigación y Ciencia. 122: 46-55. 1986.

13. Bjorklund A and Suendsen C. Breaking the brain-blood barrier. Nature. 397: 569-570; 1999.

14. Trentin A G, Alvarez-Silva M and Moura N V. Thyroid hormone increases proliferation and adhesion in rat C6 glioma cells. Braz J morphol Sci. 14 (1).175; 1997.

15. Barger S W and Harmon A. Microglial activation by Alzheimer amyloid precursor protein and modulation by apolipoprotein E. Nature. 388: 878-881; 1997.

16. Card J P. Exploring brain circuitry with neurotropic viruses: new horizons in neuroanatomy. The anatomical record (New anat) 253 (6): 176-185; 1998.

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18. Muñeton V C; Garavito Z V y Hurtado H. Cultivo de células de Schwann, un modelo del microambiente del sistema nervioso. Biomédica.18 (1): 45-54; 1998.

19. Rao, M S. Multipotent and restricted precursors in the central nervous system. The anat Rec (New Anat) 257: 137-148; 1999.

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Microanatomía de las Sinapsis IRRIGACION DEL SISTEMA NERVIOSO

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  • 1. Héctor Viramontes  |  septiembre 30, 2009 a las 11:52 pm

    Hola, soy de la ciudad de Durango, Durango, México, y quisiera solicitarles información legal y jurúidica en donde pueda encontrar fundamentación de este tipo en la aplicación de tratamientos del Factor Fibroblástico de Crecimiento.
    Mucho les agardeceré me pudieran enviar a este correo artículos que tengan que ver sobre restricciones, sanciones, penalizaciones, o bien, autorizaciones y fundamentación lefgal para la palicación de estos tratamientos.
    MUCHAS GRACIAS

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