Ayudar en el proceso de duelo

abril 28, 2009 at 6:17 pm Deja un comentario

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Todos, en algún momento de nuestra vida hemos sufrido la pérdida de un ser querido, un padre, una madre, un abuelo, un hermano, un hijo…, por ello nos parece un proceso natural y no fácil de la vida, que de hecho lo es.  Pero eso, no quiere decir que dispongamos de las estrategias adecuadas para afrontarlo eficazmente. En este caso, como en muchos otros, conocer y entender lo que nos ocurre nos puede ayudar a superarlo.

¿QUÉ ES EL DUELO?

El duelo es la reacción normal que tiene lugar como respuesta a una pérdida emocionalmente importante, como es la muerte de un ser querido, aunque también puede aparecer ante cualquier tipo de pérdida, como por ejemplo, ante la extirpación de un pecho o la pérdida de un trabajo. La experiencia del duelo en cada uno de nosotros es algo único, algo personal y que tiene que ver con nuestras actitudes ante la vida, ante nosotros mismos y ante los demás. En este artículo nos centraremos en la pérdida de un ser querido.

Vamos a entender el duelo como un proceso a lo largo del cual la persona que ha perdido a alguien tiene que ir cubriendo unas necesidades y cumpliendo diversas tareas para llegar a la aceptación de la nueva realidad.

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“No existen respuestas, todo es oscuro hasta que, a través de una mano amiga o de nuestra propia reflexión, intuimos que es posible salir”.

Eduardo Clavé. Médico

Las tareas que se deben cumplir para la elaboración de un duelo normal o no patológico son:

1.- Aceptar la realidad de la pérdida.

2.- Expresar al dolor y los sentimientos.

3.- Adaptarse a un medio donde el difunto ya no está.

4.- Recolocar emocionalmente al ser querido que se ha perdido.

En esta pérdida, duele el pasado, duele el presente y especialmente duele el futuro, por ello el trabajo con personas en duelo no sólo incluye la pérdida de la persona muerta, sino también todas las ilusiones, fantasías y expectativas no realizadas que se tenían para esa persona y su relación con ella.

Las pérdidas son la sombra de todas las posesiones, materiales e inmateriales.

Carlos Sluzki.  Terapeuta familiar.

¿CÓMO  RECONOCER QUE UN DUELO NO ES NORMAL?

Un duelo normal, adecuadamente elaborado, se reconoce por la capacidad de la persona de recordar y hablar del fallecido sin dolor y por la capacidad de establecer nuevas relaciones y aceptar los retos de la vida. Pero cuando esta persona que ha perdido a alguien  se queda anclada en el proceso de elaboración del duelo a causa de respuestas de evitación, como, por ejemplo, la falta de expresión de sentimientos o el rol familiar, a esta reacción no normal la entendemos como duelo complicado.

Existen varios criterios que nos ayudan a diferenciar un proceso de duelo normal de uno complicado.

Criterio A: Estrés por la separación afectiva.

Presentar cada día 3 de los 4 síntomas:

1.- Pensamientos intrusivos (repetitivos) acerca del fallecido.

2.- Excesiva añoranza.

3.- Búsqueda del fallecido aún sabiendo que está muerto.

4.- Sentimientos de soledad.

Criterio B: Estrés por trauma psíquico.

Presentar cada día 4 de los 8 síntomas:

1.- Falta de metas y sensación de inutilidad ante el futuro.

2.- Ausencia de respuesta emocional (estar demasiado frío).

3.- Dificultad para aceptar la realidad.

4.- Sentir que su vida no tiene sentido.

5.- Sentir que se ha muerto una parte de sí mismo.

6.- Asumir conductas perjudiciales del fallecido.

7.- Manera alterada de interpretar el mundo (perder la sensación de control, de confianza en los demás…).

Criterio C: Deterioro. Importante deterioro en la vida social, laboral, familiar, etc., de la persona en duelo.

FACTORES PREDICTORES DEL  DUELO COMPLICADO

“El duelo complicado es el  de las heridas que nunca  cicatrizan”.                                                                     Jorge Bucay. Psiquiatra y psicoterapeuta.

Diversas variables nos pueden ayudar a predecir la posibilidad de que tenga lugar un duelo complicado, algunas son:

1.- En relación con la persona en proceso de duelo:

Ø      La edad:  Muy joven o muy anciano.<!–[endif]–>

Ø      Mecanismos de afrontamiento previos de tipo pasivo o con connotaciones depresivas.

Ø      Enfermedad física o psíquica anterior.

2.- En relación con el fallecido:

Ø      Juventud de la persona fallecida.

Ø      Nivel de apego y familiaridad:  Cuanta mayor relación se tenga con el fallecido mayor es el riesgo de duelo complicado.

Ø      Importancia del rol que desempeña el fallecido.

Ø      Participación en el cuidado del paciente:  Este es un factor protector: a mayor participación, menor riesgo.

Ø      Relación de dependencia con el fallecido.

3.- En relación con la enfermedad o la muerte:

Ø      Muerte repentina o imprevista:  Las reacciones iniciales suelen ser muy intensas.

Ø      Duración de la enfermedad:  Suponen mayor riesgo si son excesivamente largas o muy cortas.

Ø      No visualización de la pérdida: Los rituales de duelo, como los funerales, el ver el cuerpo del difunto u otros similares ejercen poder protector ante un duelo patológico.

Ø      Una enfermedad de gran sufrimiento.

4.- Aspectos relacionales:

Ø      Falta de apoyo familiar o social.

Ø      Bajo nivel de comunicación con familiares y/o amigos.

Ø      Incapacidad de expresar la pena: No contar con estrategias de desahogo emocional y/o no tener a nadie que le escuche.

Ø      Pérdida inaceptable socialmente:  Por ejemplo, una relación secreta.

5.- Otros factores:

Ø      Duelos previos no resueltos.

Ø      Pérdidas múltiples:  Casos en que han fallecido varios seres queridos, o en los que además de la perdida personal se han sufrido otras de otro tipo, como por ejemplo el empleo.

Ø      Crisis concurrentes: No necesariamente pérdidas, cualquier problema que requiera gasto de energía por parte de la persona que está pasando el duelo, por ejemplo, problemas económicos.

Ø      Obligaciones: Como, por ejemplo, la presencia de minusválidos dependientes o  niños pequeños.

¿QUÉ HACER ANTE UN POSIBLE DUELO COMPLICADO?

Cuando trabajamos y/o convivimos con personas que están pasando por un proceso de duelo complicado hemos de tener en cuenta  algunos aspectos, como son:

–  Facilitar la comunicación, entre la persona que está pasando por el duelo y los profesionales: Hablar de nuestra pena nos ayuda a calmarla.

–  Ante una conducta extraña o rara, preguntar:

·  ¿Qué significado tiene para él?

·  ¿Qué consecuencias tiene?

·  ¿Qué pasaría si no emitiera dicha conducta?

–  Escuchar, ser paciente.

–  Validar su comportamiento. Por ejemplo, que sepa que al principio es normal que llore siempre que entre en el cementerio.

–  Facilitar la búsqueda de alternativas más adaptativas para todos. Por ejemplo, ante una conducta desadaptativa como es mantener la habitación del fallecido como si fuera a volver (habitación museo) tenemos que intentar que admita la pérdida y la separación física del ser querido y que reutilice ese espacio o que sea capaz de desprenderse de algún objeto perteneciente al fallecido.

–  Contacto físico adecuado. Debemos servirle de apoyo y, a menudo, es más eficaz poner nuestra mano en su hombro que miles de palabras de consuelo, pero siempre teniendo en cuenta  que nuestros gestos de cariño no le hagan sentirse mal o invadido.

–  Preguntar ¿qué necesitas? Si queremos ayudarle, la mejor forma es saber qué es lo que quiere que hagamos por él. No debemos dar las cosas por hecho.

–  No debemos dar por sentado que una conducta no habitual es patológica, sino que debemos evaluar si le ayuda a pasar el proceso de duelo o si, por el contrario, es desadaptativa para la persona.

–  Debemos evitar indicaciones de lo que está mal o bien.

–  Es aconsejable no usar frases estereotipadas de consuelo, como “el tiempo lo cura todo”.  Lo que podemos conseguir es que se sientan incomprendidos.

–  Podemos aconsejar, nunca decir lo que debe hacer.

–  Es importante programar las llamadas, no decir: “si me necesitas, llámame”, pues podríamos generar dependencia.

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR UN DUELO COMPLICADO?

Antes de que se produzca el fallecimiento, hay varias indicaciones que podemos tener en cuenta como profesionales o simplemente como personas de apoyo a alguien que está pasando o va a pasar por la pérdida de un ser querido. Algunas de ellas son:

·  Ayudar a traducir expresiones como “deseo que muera ya”. Explicarle que no debe sentirse mal por pensar eso, ya que lo que realmente quiere es que su ser querido deje de sufrir.

·  Promover que lleve a cabo otros roles distintos al de cuidador. Que dedique tiempo a ejercer de madre, o abuela, o que reserve un rato al día para ocuparse de su cuidado personal, etc.

·  Reforzar su sensación de utilidad y papel activo en los cuidados del enfermo.

·  Repartir tareas entre los miembros de la familia para que todos se sientan útiles.

·  Favorecer la ruptura de la negación desadaptativa. En ocasiones, negamos la realidad como modo de defensa ante un acontecimiento que vemos amenazante. Cuando esta negación no nos permite enfrentarnos a esa realidad de modo adaptativo y eficaz se convierte en un problema. Es entonces cuando debemos intervenir.

·  Favorecer la ruptura de la conspiración del silencio. Así evitaremos el asilamiento del enfermo y la posibilidad de que queden temas pendientes, y el añadido malestar y culpabilidad que provocarían en el familiar.

·  Favorecer la ruptura de la incomunicación emocional, promoviendo que entre el enfermo y sus familiares se cree un ambiente adecuado donde expresen sus emociones, miedos, sentimientos…

·  Facilitar la expresión de sentimientos de los familiares, para que cuenten con el apoyo social adecuado que les sirva de desahogo emocional.

·  Ayudar a  entender a  los familiares que el enfermo prefiera elegir a la persona que esté a su lado en el momento de la muerte o cómo ser cuidado durante la enfermedad; es decir, que respeten su voluntad sin sentirse mal.

·  Explorar posibles miedos y prever que el familiar no esté solo en el momento del fallecimiento.

·  Animar a resolver asuntos prácticos pendientes (temas de bancos, documentos,…) incluso ayudarles a que tengan preparado todo lo referente a la funeraria.

·  Ayudarles a resolver asuntos emocionales pendientes (resolución de un enfado, una conversación sin acabar…)

·  Antes de que ocurra el fallecimiento es importante tener en cuenta, por un lado, que los familiares pueden tener miedo a:

–  que su ser querido sufra.

–  no recibir la atención adecuada.

–  hablar con el enfermo (no saber qué decir).

–  estar sólo con el enfermo en momento de la muerte.

–  no estar presente en el momento de la muerte.

·  También debemos tener en cuenta las necesidades que los familiares pueden sentir:

–  de información clara, realista y concisa.

–  de saber que se hace todo lo posible.

–  de apoyo y comprensión.

–  estar todo el tiempo con su ser querido.

–  de intimidad y privacidad.

–  de reparar la relación, de perdonarse si es necesario.

–  de compañía y apoyo emocional.

–  de expresar emociones negativas.

–  de conservar la esperanza.

–  de apoyo espiritual.

Pero, sobre todo, lo más importante que una persona que está pasando por un periodo de duelo va a necesitar de nosotros es: comprensión, apoyo y, en especial, que le escuchemos.

“El duelo es un proceso doloroso, normalmente largo, con sus altos y sus bajos, sus pasos hacia delante y hacia atrás, sus momentos de soledad insoportable, inexplicable, ininteligible, pero también es un proceso que ofrece la posibilidad de un gran crecimiento personal”.

Esperanza Agrafojo (Trabajadora social) y Beatriz Manrique (Psicóloga). “Aspectos Psicológicos en Cuidados Paliativos. La comunicación con el enfermo y la familia”.(Cap.32)

BIBLIOGRAFÍA

P. Arranz, J. Barbero, P. Barreto y R. Bayes. Intervención emocional en cuidados paliativos. Editorial Ariel Ciencias Médicas.

R. A. Neimeyer. Aprender de la pérdida. Una guía para afrontar el duelo. Editorial Paidós, Barcelona 2002.

Mª C. Soler Saiz, P. Barreto Martín. Intervención psicológica en el duelo. Revista de Psicología “Universitas Tarraconenses” Volumen XXV. 2003

Guía de Cuidados Paliativos. Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). http.//www.secpal.com/guiacp/index.php

M. Die Trill, E. López Imedio. Aspectos Psicológicos en Cuidados Paliativos. La comunicación con el enfermo y la familia. Ades ediciones. Madrid, 2000.

E. Clavé. Ante el dolor. Reflexiones para afrontar la enfermedad y la muerte. Ediciones Temas de Hoy. Madrid. 2000

Autoras: Montserrat García Sanz (*), Mercedes Castellote Mengod (**).  Asociación Española Contra el Cáncer. Junta Provincial de Teruel (*) Psicóloga de la Unidad de Cuidados Paliativos (**) Psicóloga y Coordinadora del Área de Psicología.

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