Para Profesores/For Professors

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Uno de mis alumnos ha sido diagnosticado de cáncer Fuente:http://www.aeccjunior.org/

¿Qué puedo hacer?

Saber que uno de nuestros alumnos ha sido diagnosticado de cáncer puede suponer un duro golpe para nosotros. Sin duda, va a ser una experiencia difícil en la que pueden aparecer muchas emociones, miedos y dudas…

¿Qué podemos hacer? ¿Qué decir? ¿Cómo ayudar al niño enfermo? ¿Cómo preparar a los compañeros para esta situación? ¿Cómo explicarles los cambios físicos que pueden aparecer por los tratamientos? ¿Cómo actuar con los padres del niño enfermo y del resto de los alumnos?,..

A continuación encontrarás sugerencias para hacer frente a esta situación desde tu labor como docente, pero no olvides que cada niño es único. A diferencia de lo que ocurre en las matemáticas, no existen fórmulas magistrales ni soluciones siempre válidas para todo.

Algunas cuestiones importantes

  • ¡El futuro existe!

En España, el 73% de los niños con cáncer están libres de enfermedad a los 5 años del diagnostico (Registro Nacional de Tumores Infantiles, 2003).

  • Asistir a clase puede ser una de las pocas actividades “normales” que pueden hacer

El contacto con el colegio y sus compañeros le permite el contacto con su vida cotidiana y refuerza la esperanza de sentirse bien y de curarse.

Es función de toda la comunidad educativa proporcionar al niño un entorno acogedor, sensible y tolerante ante la problemática que la enfermedad plantea.

  • No dejes que el miedo y las dudas te paralicen… busca información

Acompañar al niño durante este proceso no será fácil, pero si buscas información te sentirás más seguro.

  • Respetar la voluntad de los padres del niño en cuanto a la información que quieren ofrecer

Es absolutamente necesario respetar la voluntad de los padres en cuanto a la cantidad de información que quieren ofrecer sobre la enfermedad de su hijo o el tratamiento que quieren darle a dicha información. Habla con ellos.

El diagnóstico. ¿Cómo actuar?

Cuando un niño es diagnosticado de cáncer lo habitual es que sea hospitalizado para realizarle un gran número de pruebas e iniciar el tratamiento.

Días de tratamiento… el papel que debe ejercer la escuela

Durante el tratamiento es imprescindible mantener contacto con la unidad pedagógica del hospital con el fin de coordinar las acciones.

La información que ofrezcáis al maestro del aula hospitalaria sobre la situación escolar del niño, de sus intereses, actitudes y de los contenidos que se están trabajando en el curso le serán de gran utilidad. Por otra parte, toda la información del comportamiento y trabajo realizado por el niño en el aula hospitalaria te ayudará a planificar su incorporación al colegio cuando el personal sanitario lo estime oportuno.

Los padres del niño pueden actuar como puente entre el aula hospitalaria y el centro de referencia.

¿Qué información debo tener en esta fase?


La comunicación fluida con los padres continua siendo de vital importancia. Durante esta etapa es importante obtener mayor información sobre aspectos relevantes:

  • Posibles cambios en la apariencia y en el comportamiento del niño.
  • Cómo está manejando el niño su enfermedad.
  • Cuántos deseos tiene de volver al colegio.
  • Qué tipo de contacto desea con sus profesores y con sus compañeros de clase.

¿Cómo facilitar el contacto entre el niño enfermo y el resto de los compañeros?


  • Enviar cartas y mensajes individuales o colectivos mientras esta hospitalizado y durante su estancia en casa.
  • Preparar un diario elaborado entre todos y en el que cada niño realizará su aportación especial: dibujos, chistes, cuentos, poesías, anécdotas de clase, etc.
  • Enviar CD con fotos, cassetes o videos grabados en clase, en excursiones o fiestas.
  • Enviar el periódico escolar (si lo hay).
  • Visitas del personal del colegio que se relacione más intensamente con el niño.
  • Visitas escalonadas de los compañeros a su domicilio en la fase de tratamiento domiciliario, en la medida que la enfermedad y la edad de los niños lo permitan.
  • Estas visitas no son aconsejables cuando:
  • El niño enfermo muestre su rechazo a recibirlas.
  • Su estado físico lo desaconseje. Por ejemplo, cuando el niño presenta una disminución en el número de células que luchan contra las infecciones bacterianas (neutrófilos) es aconsejable el aislamiento como medida de protección, dado que en esto momento cualquier infección puede suponer un importante riesgo para el niño.

El niño vuelve a casa…

Un mayor contacto con su entorno

Una vez que se ha establecido el tratamiento a seguir el niño puede volver a casa y lo normal es que sea tratado mediante un tratamiento ambulatorio que puede requerir estancias hospitalarias cortas.

Esta fase se caracteriza por una cierta «normalización», el niño progresivamente retoma sus actividades habituales y aunque aún no pueda incorporarse a la escuela conviene que participe, siempre que sea posible, en aquellas actividades que potencien la relación con sus compañeros.

¿Qué información debo tener en esta fase?


  • Cambios físicos y de comportamiento en el niño (pérdida de pelo, pérdida o aumento de peso, imposibilidad para seguir la clase de gimnasia, etc.).
  • Limitaciones, si es que las hay, en las actividades físicas.
  • Necesidad de algún cuidado especial.
  • El docente debe comunicar a los padres exposiciones reales o sospechosas a enfermedades infecto-contagiosas.

¿Qué puedo hacer para favorecer el proceso educativo?


Es importante que el profesor cuente con información de la evolución educativa del alumno. Dicha información se puede solicitar a la familia, el profesor que le esté visitando en el domicilio, o del profesor del hospital.

¿Cómo preparar la reincorporación del niño?


Una vez que sepamos que el niño va a volver a la clase sería conveniente preparar su reincorporación. Para ello podéis desarrollar actividades dirigidas a la diferentes personas del colegio que van a tener relación con el niños (otros profesores, personal del comedor, etc) y actividades apropiadas para realizar en la clase.

  • Si el niño tiene más de un profesor y todavía no están informados, es conveniente hacerlo.
  • Valorar la necesidad de comunicar la situación al resto de los profesores del centro para que no surjan problemas en los momentos de actividades de todo el colegio (recreo, salidas, etc.).
  • Informar al grupo de compañeros de la incorporación y del estado en que se encuentra el niño enfermo, posibles cambios físicos, emocionales, anímicos, etc.
  • Anticipar las posibles burlas o bromas que pudieran producirse en relación a la enfermedad o al aspecto físico de su compañero.
  • Aportar al resto de los niños unas sencillas pautas de comportamiento hacia su compañero:
  • Ayudar, pero no compadecer.
  • Interesarse por su enfermedad, pero no interrogar.
  • Ser amables, pero no consentidores.
  • Preparar una pequeña bienvenida, siempre que entendáis que esta actividad pueda ser positiva para el niño enfermo.

La vuelta al colegio

En este momento el alumno ya puede asistir de forma continuada al colegio. Si el niño ha seguido relacionándose con sus compañeros y ha mantenido una cierta dinámica de trabajo, la reincorporación a clase será algo sencillo y deseado por todos.

¿Cómo lograr una fácil reincorporación?


  • No le destaques excesivamente.
  • Exígele como a los demás siempre que sea posible. Le corresponden los mismos límites de comportamiento que a sus compañeros de clase (castigo cuando no cumpla las normas, recompensa ante los logros, etc.).
  • Intégrale en los grupos formados.
  • Ofrécele seguridad y apoyo en los momentos difíciles en la relación con sus compañeros.

¿Qué pasa si se producen problemas en la relación con los otros compañeros?


Los primeros días es necesario que estés vigilante para detectar las posibles actitudes y comportamientos negativos que puedan desatarse por parte de sus compañeros. Los problemas que puedan surgir serán diferentes dependiendo de la edad de los niños. Los niños más pequeños pueden realizar comentarios directos o burlas acerca de los cambios físicos provocados por los tratamientos que pueden provocar un importante malestar en el niño enfermo. E en los más mayores estos comportamientos pueden ser sustituidos por cuchicheos o miradas indiscretas que también generan un enorme malestar y aislamiento en el joven enfermo.Si aparecen este tipo de situaciones te ofrecemos algunas sugerencias para resolverlas lo antes posible.

¿Qué puedo hacer para favorecer el proceso educativo?


Con respecto al proceso educativo será el momento para que realicéis una evaluación de la situación actual del alumno.En algunos casos será necesario realizar adaptaciones curriculares no significativas. Esto supone que únicamente se necesitará un reajuste de los objetivos derivados de los contenidos curriculares mínimos, una ayuda extra y una flexibilidad en la temporalización.

Adaptaciones curriculares no significativas

  • Adaptar la metodología.
  • Recortar algunos contenidos no imprescindibles.
  • Proporcionar materiales de apoyo.
  • Elaborar un calendario para evaluar los contenidos que sus compañeros ya han trabajado y realizar un programa de clases de recuperación

También es posible que como consecuencia de la enfermedad y el tratamiento se hayan generado necesidades educativas especiales . Es estos casos debe realizarse una evaluación por especialistas.

¿Qué es el cáncer infantil?

El cáncer infantil no es una sola enfermedad, sino que incluye un gran número de enfermedades con un comportamiento absolutamente diferente entre sí. Todas estas enfermedades tienen en común que se originan a partir del crecimiento anormal de una sola célula o de un grupo de ellas, que poseen la capacidad de invadir tanto los órganos vecinos como los órganos alejados.

La incidencia del cáncer en los niños es muy baja, considerándose una enfermedad poco frecuente. Se diagnostican alrededor de 1.000 niños al año en nuestro país, lo que representa el 3% de todos los cánceres.

Durante las últimas décadas, los avances en las técnicas diagnósticas y en los tratamientos del cáncer infantil han aumentado la supervivencia de estos niños, pasando del 15-20% hasta el 70-80%.

El cáncer se presenta cuando una célula en particular o un grupo de células comienza a multiplicarse y crecer de manera descontrolada anulando a las células normales de alrededor.

En los niños, este proceso se produce con mucha mayor rapidez que en los adultos. Esto se debe a que las células tumorales suelen ser embrionarias e inmaduras, y por lo tanto de crecimiento más rápido y agresivo.

¿A qué se debe?

A pesar de muchas investigaciones, las causas del cáncer en los niños no se conocen. Hoy por hoy, siguen realizándose numerosos estudios y proyectos de investigación para tratar de determinar cuáles son los factores y razones que provocan esta enfermedad.Nada de lo que le haya pasado al niño es la razón de su enfermedad y nunca los padres son los culpables de ella. Muy pocos casos de cáncer en los niños se deben a factores genéticos. Sus otros hijos no tienen por qué tener más posibilidades de desarrollar esta enfermedad. Si necesita más información o tiene dudas, consúltelas con el médico que trata a su hijo.

Por otra parte, el cáncer no es una enfermedad contagiosa. No pasa de una persona a otra como la gripe. Al niño no le han trasmitido su enfermedad otras personas, ni animales, y a su vez, él tampoco puede contagiarlo.

Enfermedades hemátologicas y tumores sólidos

En general, los tipos más frecuentes de cáncer en la infancia se pueden dividir en dos grandes grupos: las enfermedades hematológicas (leucemias y linfomas) y los tumores sólidos.

Enfermedades hematológicas

La leucemia


La leucemia es un cáncer de la sangre que se origina en la médula ósea, sustancia que se encuentra en el interior de los huesos y que produce las células sanguíneas (glóbulos rojos, blancos y plaquetas). Se produce por la proliferación incontrolada de unas células que se denominan “blastos” (glóbulos blancos inmaduros) que se acumulan en la médula ósea, desplazando el resto de células sanguíneas, por lo que el niño presenta síntomas de anemia (cansancio, palidez,..) y riesgo de hemorragia (hematomas).
Existen varios tipos de leucemia. Las más frecuentes en niños son las leucemias linfoblásticas agudas.

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA)

Afecta a los linfocitos. Un porcentaje importante de niños con LLA tienen edades comprendidas entre 2 y 8 años, pero también pueden ser más pequeños o más mayores.

  • Leucemia mieloide o granulocítica aguda

Generalmente se presenta en personas mayores de 25 años, pero también aparece durante la infancia o la adolescencia. Las células malignas se originan a partir de las células que dan origen a los neutrófilos.

  • Leucemia mieloide crónica

Es más rara en niños. Su característica es la presencia de un gran número de neutrófilos inmaduros.

Los linfomas


Los linfomas son cánceres que se desarrollan a partir del sistema linfático, el cual forma parte del sistema inmunológico. El sistema linfático se encuentra en una serie de órganos como son el bazo, el timo, los ganglios, la médula ósea; y otros órganos que contienen tejido linfoide como las amígdalas, la piel, el intestino delgado y el estómago.Un linfoma puede desarrollarse en cualquiera de estos órganos. Los linfomas pueden dividirse en Linfoma de Hodgkin y Linfoma no Hodgkin. El Linfoma de Hodgkin generalmente afecta a los ganglios linfáticos periféricos, en personas de 10 a 30 años.
El Linfoma no Hodgkin es más frecuente en los niños. Con frecuencia se desarrolla en el intestino delgado o en el mediastino (espacio entre los dos pulmones), aunque también puede aparecer en el hígado, bazo, sistema nervioso, médula ósea y ganglios linfáticos.

Los tumores sólidos más frecuentes en niños son:

Tumores del sistema nervioso central


Los tumores cerebrales constituyen el segundo tumor más frecuente en los niños. Pueden aparecer en cualquier edad en la infancia y en la adolescencia, aunque son más frecuentes entre los 5 y los 10 años de vida. Pueden producir convulsiones, cefaleas, vómitos, irritabilidad, alteraciones de la conducta, somnolencia, etc…

  • Neuroblastoma

Es un tumor que se origina en las células nerviosas de la glándula adrenal (es una glándula que se encuentra cerca de los riñones y el lugar más frecuente de estos tumores), del tórax, del cuello y de la médula espinal. Es un tumor que sólo se desarrolla en niños, generalmente por debajo de los 5 años. Uno de los síntomas más característicos es la presencia de una masa y dolor abdominal, pero además puede acompañarse de diarrea y dolor de huesos.

  • Tumor de Wilms

Es un tumor maligno que afecta a las células de los riñones. Ocurre generalmente en niños antes de los 10 años. Los síntomas más frecuentes son la presencia de una masa abdominal, fiebre, pérdida de apetito, presencia de sangre en la orina o dolor abdominal.

  • Retinoblastoma

Es un tumor maligno de la retina. Lo más frecuente es que este tumor se desarrolle en niños menores de 5 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.

  • Rabdomiosarcoma

Es un tipo de sarcoma de partes blandas que afecta fundamentalmente a las células de los músculos. Aunque puede ocurrir en cualquier área muscular, las localizaciones más frecuentes son cabeza y cuello, pelvis y extremidades. Ocurre más frecuentemente en varones y en edades comprendidas entre los 2 y 6 años.

  • Osteosarcoma

Es la forma de cáncer de hueso más frecuente en los niños. Generalmente aparecen en los huesos largos del brazo (húmero) y de la pierna (fémur y tibia). Ocurre entre los 10 y 25 años, y es más frecuente en varones.

  • Sarcoma de Ewing

Es otra forma de cáncer de hueso. Afecta a una parte diferente del hueso (la diáfisis o parte central del hueso) y suele presentarse en huesos diferentes a los huesos largos y huesos planos. Al igual que el osteosarcoma, generalmente se presenta entre los 10 y los 25 años y afecta más a varones que a mujeres.

¿Cómo se diagnostica?

Es una fase de gran importancia para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para el niño. Lo habitual es que se comience con la realización de pruebas sencillas hasta llegar a un diagnóstico de sospecha. La confirmación del diagnóstico y el estudio de extensión pueden requerir pruebas más complejas.

Principales pruebas y procedimientos diagnósticos

  • Análisis clínicos

    Análisis de sangre, de orina, de líquido cefalorraquídeo.

  • Pruebas por imagen

    Permiten ver determinados órganos en imágenes. Destacan las radiografías (convencional o con contraste), Tomografía Axial Computerizada (TAC o scanner), Resonancia Magnética Nuclear (RMN), ecografía, medicina nuclear (Gammagrafía), Tomografía de Emisión de Positrones (PET).

  • Pruebas endoscópicas

    Permiten ver directamente el interior de un órgano o cavidad a través de un tubo.
    Dependiendo de la cavidad a estudiar, la endoscopia recibe diferentes nombres: colonoscopia (colon y recto), gastroscopia (estómago), broncoscopia (bronquios y pulmones),..

  • Pruebas histológicas

    Es el estudio microscópico de las células, obtenidas por diversos métodos (citología, biopsia,..).

¿Qué tratamientos existen frente al cáncer infantil?

Existen cuatro tipos de tratamiento, dependiendo del tipo de cáncer que tenga el niño se empleará una modalidad u otra, aunque en la mayoría de los casos, el tratamiento combinará varias modalidades.
En el caso de las leucemias y los linfomas, la quimioterapia ha conseguido una gran supervivencia, debido a la gran sensibilidad que tienen estos tumores frente a ella. Otras veces son necesarios otros tratamientos como la cirugía y la radioterapia.

Principales reacciones emocionales

El diagnóstico de cáncer conlleva un impacto emocional tanto para el niño enfermo como para todos los miembros de su familia, supone una brusca alteración del ritmo de vida, con serias implicaciones en cada uno de sus miembros.

Fase Previa al Diagnóstico: Hospitalización


La hospitalización para el niño es una fuente de estrés que conlleva importantes cambios y situaciones negativas:

  • pérdida de contacto con su medio habitual: escuela, amigos…
  • separación de sus hermanos y del resto de la familia
  • ninguna explicación previa, incomprensión de la necesidad de esta hospitalización
  • llegada a un lugar extraño rodeado de personal sanitario
  • procedimientos dolorosos y/o intervenciones quirúrgicas.

Es posible que el niño presente problemas de adaptación al entorno hospitalario, manifestados a través de alteraciones en el sueño y alimentación, tendencia al aislamiento, miedo y ansiedad.

Fase Diagnóstica


Es uno de los momentos más difíciles para los padres y para el niño/a. Es el período en el que también están más necesitados de orientación y apoyo.Por regla general, el niño no es informado sobre el diagnóstico de su enfermedad, aunque esto no significa que no sea consciente del mismo. Los niños saben que están enfermos, son capaces de percibir la gravedad de su enfermedad, aunque evidentemente ello va a depender de su madurez, de la actitud de los padres, etc…

  • Los niños hasta los 5 años carecen de la madurez necesaria para entender completamente la enfermedad, preocupándoles más la separación de sus padres, el abandono y la soledad. Los niños, sobre todo entre los 4 y los 5 años temen el daño físico.
  • Los niños entre 6 y 9 años comprenden que padecen una enfermedad grave. Son capaces de relacionar síntomas, tratamientos y consecuencias, y como su pensamiento discurre dentro de este esquema causa-efecto, pueden considerarse culpables de su enfermedad.

A pesar de su mayor desarrollo evolutivo pueden, como los más pequeños sentir ansiedad, ira o tristeza y desarrollar conductas regresivas. Su principal temor es el miedo a lo que pueda pasarle, especialmente en miedo a la mutilación.

  • Los niños preadolescentes y adolescentes son capaces de entender su diagnóstico y tratamiento. Los niños mayores también sienten ansiedad por la separación y por la amenaza a su integridad física, así como por la amenaza a su independencia, apariencia e imagen corporal, aceptación por sus compañeros, la sexualidad y los planes futuros.

El impacto psicológico del cáncer puede ser más devastador durante la adolescencia que a cualquier otra edad, ya que la enfermedad y su terapia les alejan por un tiempo de su ambiente y provocan cambios en su físico, les afecta de forma muy especial, surgiendo temores no sólo ante la enfermedad, sino también a la pérdida de un lugar entre sus compañeros, del control de una independencia recién iniciada, de su privacidad y de sus actividades. Sin un adecuado apoyo, todo ello puede repercutir en su autoestima, con consecuencias tanto a nivel emocional como social, relacional y de rendimiento.

Además de la información, el niño necesita percibir esperanza y control emocional en los que le rodean. Tener la seguridad de que lo perciben como antes y que aceptan los cambios físicos que ha experimentado, que le traten normalmente. Necesita volver a la normalidad, sentirse como uno más, en definitiva seguir siendo el mismo.

Fase de tratamiento


Este período se caracteriza por un estado de ánimo más positivo. Los padres y el niño/a se sienten más integrados en el ámbito hospitalario, y más seguros ante la posibilidad de un tratamiento.Existen distintos tratamientos oncológicos, afectando de modo diferente al niño

La quimioterapia. De todos los efectos secundarios provocados por este tratamiento, por su implicación sobre la estabilidad emocional del niño destaca:

  • Caída del cabello (alopecia). Este evidente cambio físico hace que el niño se perciba diferente al resto, pudiendo llegar a presentar conductas de evitación social o retraimiento, especialmente en la adolescencia.
  • Neutropenia. Esto se manifiesta clínicamente como anemia, hemorragias o disminución de las defensas ante las infecciones. Cuando esto último ocurre, se hace necesario aislar al niño del exterior. Esta situación supone una deprivación sensorial y social para el niño, que incrementa aún más su situación de aislamiento del exterior.

La radioterapia. Genera gran ansiedad al niño por lo desconocido y la frialdad del tratamiento y de la habitación en si misma. Además, ha de permanecer solo, lo que tiende a incrementar las fantasías de dolor y el miedo a lo desconocido, especialmente si el niño no ha recibido información sobre el proceso de tratamiento.
Para muchos tumores sólidos, la cirugía es el tratamiento más efectivo. Esta intervención genera un elevado nivel de ansiedad por el desconocimiento del proceso que se va a llevar a cabo, por la extrañeza del medio y de los que le rodean y por la separación de sus padres.

Un niño sometido a cirugía padecerá las consecuencias del tipo de intervención sufrida y de su localización. Es especialmente traumática cuando el tumor está localizado en el globo ocular, en un hueso, pues conlleva la amputación parcial o total del órgano enfermo. Dicha intervención altera gravemente la imagen corporal del niño, pudiendo afectar a su autoestima.
El trasplante de médula. Este procedimiento médico implica unas condiciones de aislamiento aún más rigurosas que las habituales. Esta intervención genera ansiedad y miedo por las especiales condiciones que le rodean (habitación especial, contacto limitado y totalmente aséptico, catéter…).

Fase de vuelta a casa


Esta etapa se caracteriza por una cierta “normalización”. El niño pasa largos períodos en casa y tiene un mayor contacto con el mundo exterior. Sin embargo, su situación física aún no le permite hacer una vida normal.La vuelta al colegio es una momento emocionalmente muy difícil para el niño. En algunas ocasiones el niño enfermo puede presentar tendencias al aislamiento como respuesta a un sentimiento de inseguridad y vulnerabilidad. También puede aparecer una falta de iniciativa y un menor nivel de actividad.

A veces pueden aparecer conductas de “Fobia a la escuela”. Estas suelen estar directamente ligadas a las vivencias que el niño tenía en la escuela antes de la enfermedad. Normalmente no aparecen conductas fóbicas cuando las experiencias vividas han resultado gratas y positivas.

Materiales

Aquí encontrarás una serie de materiales que te pueden resultar de utilidad a la hora de ofrecer información sobre la enfermedad y sus consecuencias a los compañeros del niño enfermo.

Publicaciones

Cáncer infantil.
Guía de apoyo para profesores

Ofrece información sobre el diagnóstico y los tratamientos oncológicos.
Ofrece sugerencias prácticas para los profesores sobre cómo tratar al niño enfermo y a los compañeros en el aula.

El cáncer en los niños

Libro explicativo para padres y familiares sobre el cáncer infantil, diagnóstico, pruebas y procedimientos médicos y principales tratamientos oncológicos.

Cuentos para niños de 5 a 9 años

A continuación os proponemos una serie de cuentos que os pueden resultar de utilidad a la hora de ofrecer información sobre la enfermedad y sus consecuencias a los compañeros del niño enfermo.

La mejor medicina

cuento en formato pdf

La profesora pide silencio pero sólo cesan los murmullos cuando cita a Clara: “Ya sé que estáis todos pendientes de Clara. Clara está malita; los médicos han visto que algo en su cuerpo no funciona bien. Durante algún tiempo va a tener que estar en el hospital”. “¿Es verdad que tiene cáncer?”, pregunta Luís. “Si”, -responde la profesora. “Entonces, ¿ya no vendrá más al cole?”, se inquieta Ana. La profesora tranquiliza a los alumnos: “Clara volverá al colegio en cuanto se encuentre mejor. Si os parece podemos enviarle una tarjeta para que vea que no nos olvidamos de ella”. “Genial”, se anima Beatriz. Víctor, señalando la ventana, interrumpe: “Mirad”. Un enorme arco iris se dibuja en el cielo. La lluvia ha desaparecido dejando, como por arte de magia, su firma multicolor.

Lola, la enfermera del colegio, ha visitado a Clara en el hospital y trae noticias suyas. “¿No te ha pegado el cáncer?”, se preguntan algunos. “No, no, el cáncer no es contagioso”, afirma Lola. “¿Se va a morir?”, se oye. “Bueno, esta es una enfermedad grave pero los médicos saben como tratarla. Hay que tener paciencia porque los tratamientos son largos. Las medicinas que clara tiene que tomar pueden fatigarla y tal vez se le caiga el pelo”, explica la enfermera.
Luís está triste, piensa en Clara, no consigue imaginarla sin su melena. Lola sigue hablando, dice que Clara está animada, ha recibido la tarjeta de la clase y le ha gustado muchísimo.
“¿Y por qué se ha puesto malita ella?, pregunta Beatriz contrariada. “Eso no se sabe, no es culpa de nadie. Ahora, Clara está muy bien cuidada y eso es fundamental”, concluye la profesora.

Materiales y actividades para mayores de 9 años


Debates en clase

Una pequeña asamblea antes o después de ofrecer la información general sobre el cáncer puede ayudar a que los niños expresen sus dudas, miedos y a corregir ideas erróneas sobre lo que supone la enfermedad.

  • ¿Conoces a alguien que tenga o haya tenido cáncer?
  • ¿Cómo te gustaría ser tratado si estuvieras enfermo?
  • ¿Cómo te sientes al estar al lado de alguien enfermo?
  • Ventajas e inconvenientes de estar enfermo

5 comentarios Add your own

  • 1. XIMENA VALENZUELA VALDEBENITO  |  marzo 15, 2008 en 1:30 am

    Hola he leido su pagina y me recordo mucho cuando a mi hija su nombre es Devy Cordero, el 25 de Octubre del 2004 el doctor dijo que tenia un tumor pilocistico cerebeloso, el 28 estaba operandose del mismo mes el doctor no los daba esperanzas, pero con la ayuda de Dios salio despues habia que esperar la biopsia alrrededor de 8 dias dio buena despues estubo aquejada de una meningitis tambien gracias a Dios se recupero despues habian neurocirujanos que decian que le habia quedado parte de tumor querian operarla nuevamente yo y mi esposo no deseabamos que fuera operada nuevamente el doctor que opero a mi hija Jaime Pinto estaba en ese momento de vacaciones el llego justo el dia que estos neurocirujanos querian operarla. Siempre recuerdo aquello que vivimos con mi hija muy unidos como familia y mucha fe en Dios. Y confiando en el medico el hasta hoy en dia gracias a Dios trata a mi hija los examenes han salido buenos pero hemos aprendido a disfrutar mas la vida a dar gracias por cada dia que se vive.

    Responder
  • 2. MARILO  |  septiembre 25, 2008 en 12:55 pm

    ….. MIL GRACIAS…..

    Responder
  • 3. Cáncer en los niños « Kveronica's Blog  |  enero 14, 2010 en 6:03 am

    [...] Para Profesores/For Professors [...]

    Responder
  • 4. José Alanis Carbajal  |  marzo 25, 2010 en 3:45 pm

    Soy Ing. de la UNAM y mi tesis es basada en campos magnéticos y laser para la pronta recuperación de los huesos, yo creo que si lo enfocamos a casos con leucemia tendremos buenos resultados

    Responder
  • 5. SILVIA  |  julio 12, 2010 en 4:15 pm

    Soy profesora, y tengo en mi clase a un estudiante con leucemia, a veces lo veo triste, mi deseo es hacerlo sentir más a gusto con nosotros en el aula, y apoyarlo para que siga adelante en su tratamiento. Gracias por la información, me fue de mucha ayuda.

    Responder

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